Acuamed iniciará a mediados de mes las obras para llevar agua a Cataluña

  • Ferrovial ejecutará la conducción terrestre y submarina desde la balsa de la desaladora hasta el dique del puerto · Los regantes critican la "agilidad" de esta infraestructura y la "lentitud" de las de Almería

El Ministerio de Medio Ambiente trabaja a un ritmo de vértigo en el proyecto que permitirá abastecer a Barcelona de agua de la planta desaladora de Carboneras por vía marítima. Tras su aprobación en el Consejo de Ministros del 28 de marzo, el Gobierno negocia con las navieras que se encargarán del traslado en buques-cisterna y está acabando de perfilar la futura infraestructura que se levantará desde la mayor fábrica de agua de Europa hasta el dique del Puerto de Carboneras. La inversión en las obras de emergencia será de 12 millones de euros y la fecha de comienzo se ha agilizado tanto que muy posiblemente se inicien a mediados de mes. El proyecto a ejecutar incluirá una conducción terrestre desde el embalsamiento de la planta desalinizadora hasta el puerto y otra conexión marina hasta un campo de boyas para el amarre de los barcos. Ferrovial es la adjudicataria. Según estima la Generalitat de Cataluña, el coste del metro cúbico de agua será de aproximadamente un euro.

El envío de agua desalada al área metropolitana de Barcelona ha vuelto a resucitar el polémico y eterno debate sobre trasvase o desalación y también ha puesto sobre la mesa los déficit históricos de la provincia de Almería. De los 42 hectómetros cúbicos que cada año puede producir la desaladora de Carboneras sólo ocho se están exprimiendo en la actualidad por la falta de conducciones. Es más, la estimaciones más positivas de Acuamed sitúan el horizonte de aprovechamiento de los recursos hídricos de la planta en 2010, una vez que se complete la conexión con Valle del Almanzora, Llanos de Almería, desierto de Tabernas e incluso la base militar de Viator y el centro penitenciario.

Mientras tanto, el Ministerio de Medio Ambiente apuesta por dar salida a los recursos vendiendo el agua a otras comunidades como Cataluña, lo que ha provocado enfrentamientos entre regiones y partidos. El PP en bloque critica las "mentiras" del Gobierno del PSOE en la provincia de Almería y en otras comunidades, como la de Murcia o Cataluña, se opone al envío de agua desalada mientras el Ebro se desborda. El diputado Rafael Hernando critica que no se han resuelto los problemas y su ejemplo son las restricciones del 40% en los regadíos de Pulpí. Por su parte, Fernando Rubio, de la Federación de Regantes, echa en falta "la misma agilidad" que hay en el envío de agua a Barcelona en la resolución de las conducciones de la provincia. "Se nos prometió agua rápida y barata y no podemos sacar los cultivos adelante".

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