Caballos contra las drogas

  • 'Proyecto Hombre Almería' visitó la pasada semana el centro ecuestre Yeguada Carreño y observó la evolución de sus pacientes a través de la equinoterapia

Desde que los griegos descubrieron durante la antigüedad el poder de la equinoterapia y la hipoterapia como tratamiento de determinadas enfermedades, cientos de científicos han puesto en marcha sus investigaciones para demostrar que, montar a caballo, tonifica el cuerpo y mejora, entre numerosos aspectos, el movimiento y el comportamiento psíquico y físico de los pacientes.

Algunos trastornos psicológicos, motrices o neurológicos han experimentado mejoras a raíz de las relaciones y los ejercicios con estos animales. Proyecto Hombre no ha querido quedarse con la duda y realizó una visita al centro ecuestre Yeguada Carreño para que sus pacientes disfrutaran de las instalaciones y conocieran de cerca el mundo del caballo y los tipos de doma, en especial la vaquera.

Los responsables de la actividad y miembros de la corporativa de Proyecto Hombre admitieron que la visita fue muy acertada ya que, trabajar junto a los equinos " desató determinados comportamientos desconocidos hasta entonces. La interacción entre una persona y un caballo hace que broten nuevas emociones, pensamientos y conductas. Es difícil actuar con máscara porque el animal es sincero y no juzga".

Algunas drogas como la cocaína, el crack, la heroína o la marihuana producen en el paciente sensaciones de ansiedad, irritabilidad, pérdida del apetito, falta de entretenimiento y aislamiento. Los científicos han demostrado que el trato con equinos provoca en los pacientes un sentimiento de unidad con la naturaleza. Comienzan a ser más activos y sensibles a toda clase de entretenimientos. "Cabe la opción, entonces de utilizarla equitación como un arma para vencer a las drogas", dicen.

La droga se ha situado en el centro de la vida del drogadicto. La hipoterapia y la equinoterapia son algunas de las fórmulas de rehabilitación alternativas que liberan de esta esclavitud a todos los pacientes. "Se puede enseñar a un niño a mostrar antes empatía a un animal que a una persona", subrayan.

Proyecto Hombre pretende que sus pacientes se preocupen por el animal, ya que éste siempre ofrece al ser humano una gran dosis de afecto y lealtad. En un principio, estudian la relación entre el movimiento del caballo y la respuesta del equino. A partir de este instante se ve a quienes empiezan a olvidar sus necesidades y comienzan a preocuparse por la salud y la atención que requiere el equino.

Las caricias y las atenciones hacen que el paciente se entretenga, se distraiga y se distancie de su adicción. Por esta razón debe existir una continuidad, que se lleve a cabo con tres clases semanales con ejercicios de quince minutos.

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