Carmelo Rodríguez promete una Universidad abierta a la sociedad

  • El rector apuesta en su investidura por un gobierno de transparencia El nuevo consejero de Economía y Conocimiento, Antonio Ramírez de Arellano, presidió el acto en la UAL

El Paraninfo de la Universidad de Almería vivió en la mañana de ayer uno de los días más importantes en su corta historia. Fue la investidura como 'rector magnífico' del recientemente electo Carmelo Rodríguez Torreblanca, sucesor en el cargo de Pedro Molina, que tras una vida dedicada a la Universidad, cede el bastón de mando.

El acto solemne, estuvo presidido por el recientemente elegido como Consejero de Economía y Conocimiento de la Junta de Andalucía, el antiguo rector de la Universidad de Sevilla, Antonio Ramírez de Arellano. Una ceremonia que serviría, no sólo para que el mandatario saliente realizara el acto simbólico del traspaso de poderes hacia el nuevo, si no también para que ambos hicieran, por un lado balance, y por el otro, compromisos con la comunidad universitaria.

Carmelo Rodríguez realizó un discurso repleto de guiños hacia la anterior dirección y en el que, ante todo, quiso hacer una declaración de intenciones en cuanto a la honestidad, la transparencia y la apertura a la sociedad que desea para la Universidad durante su mandato: "Es el momento de responder a la preocupación ciudadana poniendo en valor, junto con nuestra pasión por la ciencia y la investigación, la formación de las personas, el esfuerzo, el compromiso y la solidaridad".

Es precisamente, en el aspecto de la formación personal, en el que también quiso centrar gran parte de su discurso. "La Universidad debe, además de enseñar a grandes profesionales, formar a buenas personas", comentó el rector. Rodríguez quiso incidir en construir "una Universidad que vaya más allá de los límites del Campus cuyas puertas siempre estén abiertas que ha de imbricarse con la ciudad y la provincia".

El rector entiende la institución como un trabajo de conjunto: "No puede entenderse la Universidad sin el respeto a las discrepancias, que no pueden ser motivo de exclusión, sino de suma y enriquecimiento, y sin el fomento del espíritu crítico, necesario para progresar".

Antonio Ramírez de Arellano, que enfrentaba una de sus primeras grandes citas en el cargo quiso reforzar su compromiso con las Universidades "como un absoluto defensor del trabajo que se hace en Almería y Andalucía, así como de la Universidad como pilar fundamental de la sociedad". El consejero ha recordado que el Sistema Universitario afronta "importantes retos" como hacer frente "a las políticas encaminadas a fracturar la igualdad de oportunidades, a impedir que la educación y la ciencia funcionen como motor de progreso".

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