El reportaje

Castellanización de la casa y la huella musulmana en Fondón

  • En el municipio cada pueblo que lo habitó fue dejando su huella, hasta darle su actual configuración. Sobre la casa tradicionalmente se destacaban influencias que hoy en día tienden a desecharse

FONDÓN ha conservado uno de los conjuntos de edificios singulares más significativos de la provincia de Almería, sin embargo, como en otras zonas, no ocurre lo mismo con la vivienda popular.

En nuestro municipio cada pueblo (moriscos, repobladores cristianos viejos, etc.) que lo habitó fue dejando su huella, hasta darle su actual configuración. La casa manifiesta la interacción de formas y elementos simples, cada uno con significado autónomo y diferenciado, reflejo a su vez de la complejidad de los factores geográficos, históricos y socioeconómicos. Si, en algunos casos, la configuración final de estas viviendas es una forma integrada, en la cual se disuelven los precedentes, en otros se mantiene su identidad singular; así no ha sido raro encontrar el hecho de que sobre alguna dependencia de la planta baja de la casa se localice la habitación superior de otra, perteneciente a diferente dueño.

Sobre la casa tradicionalmente se destacaban influencias que hoy tienden a desecharse. No obstante, la arquitectura popular se sitúa e integra en un espacio socializado y culturalizado a través del tiempo, el municipio de Fondón. Sin caer en determinismos, sobre la vivienda confluyen, con mayor o menor intensidad, circunstancias de tipo socioeconómico y naturales. Respecto a lo último es interesante el paralelismo, planteado por J. Sermet, entre la localización de los techos/terrados planos de launa y la extensión de las filitas triásicas en la Alpujarra.

El espacio social

El actual municipio de Fondón constituía un espacio muy islamizado. La casa morisca presentaba soluciones arquitectónicas derivadas de las condiciones imperantes en un medio rural no muy sobrado de recursos, y, salvo raras excepciones, era de pequeñas dimensiones, solía tener planta baja y alta, y habitaciones, aparte de la cocina y dormitorios, destinadas a albergar "paneras de criar seda", zarzos y cañizos para los gusanos. La cubierta es un terrado plano de launa (tierra pulverulenta, impermeable, procedente de la descomposición de las pizarras del Trias, las filitas).

El levantamiento de los moriscos a finales de 1568 trae consigo la salida de éstos, y la llegada de una nueva sociedad de cristianos viejos, a cuyo concepto de espacio no se adaptan las casas existentes. Los repobladores reciben, como vivienda/"morada", varias casas moriscas, por lo reducido de las mismas, poniéndose de manifiesto una primera disparidad entre ambos grupos respecto a la habitación. Sin embargo, toman lo existente, pues las discrepancias pueden llegar hasta donde las condiciones económicas lo permiten.

El Repartimiento de Fondón finalizó el 21 de octubre de 1572, y el Libro que lo recoge muestra un interesante estado de la situación sobre las 44 viviendas/"moradas" de Fondón y las 20 de Benecid, asignadas a igual número de nuevos vecinos.

En Fondón ventidós repobladores recibieron una casa habitable, dos una y media, dieciocho 2 y dos 3; a treinta y ocho de las "moradas"/viviendas se les agregó una casa en ruinas, a dos 2 y a una 3. Todos, execpto siete, obtuvieron una casa en ruinas en el despoblado de Abenzuete, siete un corral, cuatro un huerto y uno un "solar".

En Benecid doce nuevos vecinos contaron con dos casas habitables, cuatro 3, dos 4, uno 5 y otro una. Respecto a otras donaciones dos consiguieron una casa en ruinas, cuatro un corral, siete un huerto y otros siete un "solar"

Los nuevos vecinos adoptaron, de forma persistente y duradera, no sólo las soluciones constructivas anteriores, sino la disposición interna de la casa morisca, hechos que, a pesar de la intensa castellanización, han persistido, debido en buena parte a la falta de capacidad económica para otras soluciones más caras, pero también, sin caer en determinismos, a las posibilidades del medio natural.

Se irá configurando una casa bloque, de planta más o menos rectangular, cuya habitación principal es la cocina/estar, a la cual pueden dar las puertas de otras dependencias. El corral/cuadra se localiza en la parte posterior. En la planta alta aparecen uno o varios dormitorios, y las "cámaras"/almacén de la cosecha, destacan los "cuartos" relacionados con la "cría de seda" y las azoteas. La cubierta/terrado sigue siendo plana de launa.

El Libro del Apeo/Repartimiento y el cuadro anterior ponen de manifiesto que prácticamente todos los repobladores recibieron unas casas, para "morada", distantes abismalmente de la entregada al capitán Antonio de Sotomayor, el mayor beneficiado del Repartimiento con una "suerte" y siete "ventajas": "la suerte treinta e ocho de casas habitables le tocó de mayor, el cual escogió por morada la casa grande de Alonso el Hadid, nueva, con muchos y grandes aposentos"; se le agregó una casa, sin las "cámaras" del primer cuerpo pertenecientes a otro repoblador, y pidió, como "recompensa", unos "casarones" en ruinas, "sin ninguna madera", frente a la iglesia, con dos "tendezuelas", para corral y "beneficiarlas, por estar tales que, si no es para hacer mal de noche y aun de día y estar a peligro, no sirven de otra cosa".

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