La Chanca cambia a través del liderazgo de sus mujeres

  • Fueron quienes salieron a la calle para pedir que desaparecieran las grandes carencias de la zona, y hoy día protagonizan un importante trabajo de convivencia

Las mujeres del barrio de La Chanca han visto reconocido su papel a la hora de propiciar la mejora en las últimas décadas del barrio, y que hoy se traduce en la responsabilidad asumida de servir de transmisores para la convivencia entre las distintas culturas que vuelven a reunirse a la ladera de La Alcazaba.

La zona alta del barrio, hace poco más de treinta años, carecía de alcantarillado o luz, además destacan las mujeres de la zona que contaba con mucha droga, "y a base de trabajo podemos pasear por todas las calles". De hecho, los numerosos problemas que existían en el barrio fueron el desencadenante para la puesta en marcha de una asociación en la que "las mujeres tenían voz y voto, y no descansaron, también para salir a la calle", resalta Antonia Jorge. Antonia Mochi, Encarna Jorge o Paquitina Promedio o Juana Márquez siguen presentes entre las conversaciones de quienes hoy día dirigen el centro de adultos, sobre todo, cuando recuerdan los inicios más reivindicativos de la asociación La Traíña. La puesta en marcha de esta asociación supone para la zona un punto de inflexión hacia la calidad de vida que hoy se ha conseguido.

"Hasta palos nos han dado, hasta que nos escucharon", recuerdan las monitoras en referencia a los cortes de carretera que protagonizaron a principios de los años 80. "Pedíamos el pan de muchas familias", según algunas de las protagonistas, quienes vivieron primero la lucha por el convenio colectivo y posteriormente, por los desencuentros pesqueros con Marruecos. Hoy día, el trabajo se concentra en un centro propio, en el que se desarrollan actividades formativas para todas las edades, y en el que las protagonistas del cambio se centran en aportar sus conocimientos para que se mantenga la transformación de La Chanca, que se vio completado con la aprobación del Plan Especial de Reforma Interior, "que ha llevado a que buena parte de la gente que vivía en cuevas, hoy tenga una vivienda digna".

La concienciación de las distintas administraciones de las carencias que debían ser cubiertas se ha diversificado para conseguir un trabajo directo con los vecinos, dirigido en gran medida, a la organización de actividades que propicien la multiculturalidad.

A la tradicional convivencia entre payos y gitanos, ahora se unen en el barrio decenas de nacionalidades que se han establecido. De hecho, el centro sirve de sede para la asociación árabe que se ha desarrollado entre los magrebíes de la zona.

Antonia Jorge destaca que el principal papel de las mujeres fue el de "saber movilizar, fueran hombres y mujeres para conseguir que se solucionaran los problemas del barrio", así, recuerda que se alejaron de las calles muchos jóvenes, "y se conseguí hacer teatro con ellos y que participaran en las actividades de carnavales". La importante aportación de la mujer se debe, según indica, a que siempre ha estado en casa, y que "aunque pudieran parecer más pasivas, eran luchadoras, porque en cierta medida, el hombre siempre lo ha tenido más fácil".

"Quienes conocen a la gente de La Chanca vuelve, porque nunca ha habido problemas de convivencia, ni antes cuando sólo estábamos payos y gitanos, ni después cuando han llegado otras nacionalidades, y eso se palpa en el ambiente", resalta Paca Amador, quien insiste en la libertad que las mismas mujeres del barrio se han forjado para apartarse del papel de "la mujer en su casa".

El cambio se ve en las calles, y las mujeres se reconocen protagonistas de la evolución vivida, y dicho reconocimiento también se extiende a las personas que han vivido en los últimos años la transformación del barrio. Con el objetivo de adaptar la sociedad a las necesidades de los extranjeros «debe aprovecharse por el movimiento asociativo para agilizar el cambio de lo que reivindican», resaltó Luis González Tamarit desde la Junta de Andalucía en la celebración del 30 aniversario de la asociación a finales de año.

Precisamente, "se puede llevar a cabo a través de las mujeres, ya que se ha comprobado en otras ocasiones, y es que la mujeres son más reivindicativas que los hombres, y las asociaciones de mujeres más resolutivas».

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