Comunidad sefardita almeriense (y II)

  • Error irreparable. La expulsión de los judíos residentes en España durante siglos supuso la quiebra entre las tres religiones asentadas y la pérdida de un ingente caudal de inteligencia

Comentarios 1

HASTA ahora no ha sido posible establecer la antigüedad del primer asentamiento judío en Almería. Aunque bien pudo haber ocurrido en paralelo con la invasión musulmana del siglo X, hay estudiosos que se remontan a los romanos basándose en la inscripción de una lápida funeraria (hoy en paradero desconocido) hallada en Abdera (Adra), en la que rezaba, traducida:

Julia Salomonula, de un año, cuatro meses y un día de edad, judía.

En cualquier caso, durante sus centurias de vigencia se trató de una judería si no muy extensa en individuos sí determinante en el comercio exterior de seda y paños con importantes puertos del Mediterráneo y Alejandría, intermediarios entre genoveses, catalanes y musulmanes granadinos. La judería creció en número conforme los sefarditas huían de los tribunales del Santo Oficio en territorios "reconquistados" por los cristianos.

DECRETO DE EXPULSIÓN

En las conversaciones previas a la firma de las capitulaciones sostenidas en Guadíx, los monarcas castellanos prometieron a los rabinos almerienses el mismo trato que el reservado a los moriscos. Pronto faltaron a la promesa dada. Temerosos de que la convivencia con los cristianos terminarían por "contaminarlos" de la fe hebraica, frustrando así la férrea unidad religiosa pretendida, "mandamos apartar a dichos judíos en todas las ciudades, villas y lugares de nuestros reinos y señoríos y darles juderías en lugares apartados donde viviesen, esperando que con su apartamiento se remediaría". La estrella de David declina. Sabiendo como veremos donde se localizaba el primitivo barrio capitalino, nos preguntamos ¿dónde edificaron el nuevo?, ¿acaso en las inmediaciones de La Chanca, a extramuros?, ¿pudo ser esa judería la que confundió al deán Pascual Orbaneja en su obra "Vida de San Indalecio… "?

Las medidas tendentes a la separación de credos no dieron su fruto y ello determinó el decreto de expulsión firmado en el real sitio de Granada el 31 de marzo de 1492 por los reyes Isabel, Fernando (a mayor inri descendiente de judío converso o "marrano") y su secretario, Juan de Coloma. La cifra de los que se marcharon oscila (según autores) entre las 120 y 200 mil almas; no obstante, la gran mayoría se quedó en España tras bautizarse masivamente, con la Inquisición al acecho de posibles herejes:

Bien es sabido que en nuestros dominios existen algunos malos cristianos que han judaizado y han cometido apostasía contra la fe Católica (…) Estos judíos han instruido a esos cristianos en las ceremonias y creencias de sus leyes, circuncidando a sus hijos y dándole libros para sus rezos…

Por ende, Nos, con consejo y parecer de algunos prelados y grandes caballeros de nuestros reinos y de otras personas de ciencia y conciencia de nuestro supremo Concejo, habiendo habido por ello mucha deliberación, acordamos mandar salir a todos los dichos Judíos y Judías de nuestros reinos y que jamás tornen ni vuelvan ninguno de ellos.

JUDERÍA

El Libro del Repartimiento en el que se consignan los nombres de los repobladores y los lotes (tierras, casas, frutales) que le cupieron en suerte a tales "cristianos viejos" después de la expulsión morisca, deja meridianamente claro que ocupaban parte de la parroquia de Santiago: de la Plaza Vieja (plaza del Juego de Cañas, "donde los moros venden las cañas dulces") a c/. Antonio Vico; y desde espaldas de las Casas Consistoriales a Puerta de Pechina y calle Las Tiendas. Queremos creer que la sinagoga -de la que no existe descripción alguna- bien pudo localizarse al final de la actual calle Marín, en algún callejón o "saco" que cerraban por la noche, frente al convento de Las Claras. Repito algunas de las citas contenidas en el Libro incoado en marzo de 1491:

Dieronse a Juan Baile unas casas que son en la calle que se decía judería, que fueron de Abolafia

Dieronsele a Fernando de Aybar unas casas en el juego de las cañas, que eran en la judería… En una casa que fue sinagoga

Dieronsele unas casas en la collación de Santiago que son donde moraba Juan, tornadizo, que alindan…

LIMPIEZA DE SANGRE

La tajante orden de expulsión llevó a la pila bautismal a miles de creyentes hebraicos. Al castellanizar sus apellidos tomaron el de sus padrinos cristianos o bien el de profesiones (Carpintero, Juez, Carrero, Tejedor) y de patronímicos de regiones y ciudades: Murciano, Sevillano, Toledano, Andujar, etc. El Instituto Nacional de Estadística local, no registra actualmente residentes bajo el epígrafe de la "religión rabínica" profesada. En cualquier caso, la cifra deber ser estadísticamente inapreciable. A título de curiosidad, el último enterramiento en el Cementerio Inglés (protestante) de la capital fue de un ciudadano del credo semita, así lo confirma sus apellidos y lápida (hay algunas más con la estrella de David): Mr. Harold Arbeiter -residente en la urbanización La Parra-, el 18 de junio de 1986.

Bartolomé Carpente Rabanillo (Rev. de la Sociedad de Estudios Almerienses, 1918), después de indagar en actas del Archivo catedral nos aporta valiosa información sobre la "limpieza de sangre" judía o morisca aplicada a clérigos y personal eclesiástico. Veamos el caso de Juan de Torrecillas y Ruiz de Cárdenas -bautizado en la parroquia del Sagrario y que llegaría a ser arzobispo de Brindisi (Italia)- en su solicitud de acceso a la canonjía Magistral catedralicia: "… Que los que habían de ser admitidos a las Prebendas, además de otros requisitos, habían de ser cristianos viejos, limpios de toda mala raza de judíos, y moros, y penitenciados por el Santo Oficio de la Inquisición; para que constara de la calidad del Sr. de Torrecillas, y de no tener alguna de las dichas máculas, era necesario hacer información rigurosa de la limpieza y calidad de su persona, y la de sus padres y abuelos, y en su consecuencia el referido Ilustrísimo Prelado (Francisco Alonso Sanvítores de la Portilla), con fecha 23 de julio del citado año 1652 mandó hacer la Información… ". Los peritos dictaminaron que era libre de toda sospecha hasta la cuarta generación anterior investigada.

PARTIDA

Solo tres meses le concedieron para desprenderse (malvender) negocios y pertenencias. Salvo a algún individuo muy concreto, no le permitieron llevar consigo "plata, oro ni moneda amonedada"; sí en cambio -como producto de valor- 3.580 libras de seda en fardos… Y las llaves de sus casas, que aún conservan algunos de los descendientes.

Casi a la par de que las carabelas de Colón zarpasen de Palos rumbo al Nuevo Mundo (sufragadas con capital hebreo), en la rada almeriense la "carraca" genovesa capitaneada por Francisco Castaño y supervisada por el escribano Jerónimo Frevant, el 29 de junio de 1492 aguardaba a la lista de pasajeros en su marcha forzosa al norte de África, lugar de destino elegido por 52 familias expulsadas: 17 de ellas de la capital y provincia, y el resto de La Alpujarra y otras localidades del interior granadino y murciano. Con gran dolor concluían siglos de cohabitación pacífica y fructífera en Sefarad.

Pósito de Grano y no Sinagoga judía (calle José Ángel Valente)

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios