Comunión, fiesta y sangre gitana hasta el amanecer

  • La familia de 'El Huevo' y 'El Chato', que la componen más de 600 personas celebraron ayer en la iglesia de Piedra Redonda la comunión de Fali e Isabel

La iglesia de Piedras Redondas, situada a escasos metros del barrio de los Almendros, celebró ayer la comunión de Fali Santiago e Isabel Rodríguez, dos niñas que tienen la suerte de pertenecer a una de las familias gitanas más numerosas de Almería. La del Huevo y El Chato.

El patriarca, Francisco Santiago y su hermano Luis se encargaron de preparar una ceremonia diferente donde el baile flamenco, el cariño, el respeto hacia los mayores, payos y gitanos y la hospitalidad de sus huéspedes brillaron desde el inicio del festejo. Y es que, a pesar de lo que piensen los que no han tenido la suerte de conocerles y se basen en simples y llanas habladurías, los gitanos son así. "Aquí no te conocen y te dan su corazón. Este día es sagrado para nosotros y todo el que venga nunca podrá decir que no se lo ha pasado bien y, mucho menos, que ha pasado hambre", admitió Luis Santiago, minutos después de que Fali e Isabel salieran de la iglesia con sus vestidos blancos impolutos.

Como marca la tradición, los niños son los principales protagonistas de la ceremonia. Pueden pedir lo que quieran. "Cuando termina la ceremonia cogemos la guitarra y salimos todos a bailar. Los niños están muy ilusionados, les damos su regalillo o propina y dejamos que baile o que cante lo que quiera ante nosotros, su familia", explicó Luis, mientras Fali e Isabel bailaban la canción flamenca de Mi primera Comunión.

La de ayer fue una tarde difícil de olvidar, más de 200 personas comiendo, bebiendo, bailando y disfrutando como marcan las líneas de su tradición. Pescadería, El Puche, Los Almendros Bajos y Piedras Redondas juntos; unidos por la misma sangre. Los platos de paella, cayos, migas, pinchos o de pescaito frito desfilaban de mesa en mesa, mientras los niños correteaban de lado a lado en un amplio local situado bajo una capilla preparada para la ocasión.

Cuando termina la comida, como dicen ellos, empieza el cachondeo. "Aquí canta hasta el que no sabe cantar. El que no lo hace le toca beber y como a esas alturas ya vamos algo calentitos, la gente prefiere lanzarse y mostrar todo el arte que tiene. Las personas que han venido alguna vez siempre repiten, como es el caso de Nono Amate, Inés Plaza y Juan Carlos Pérez, representantes del PSOE en Almería", dijo Luis, mientras disfrutaba de su cerveza y un plato de carne que estaba para chuparse los dedos.

Cuando el cansancio se apodera de los niños, los mayores salen al escenario a bailar. "Para nosotros el baile, el cante, la guitarra, los tambores y las palmas forman parte de nuestra religión. Una tradición que mantenemos intacta gracias a nuestros antepasados, quienes nos enseñaron a amar la vida y a nuestra gente como a nosotros mismos", dijo el Patriarca.

La tarde avanzaba y el sol se despedía por el Poniente. Con la llegada de la madrugada, niños, jóvenes y mayores escucharon el cante de algunos de los artistas más reconocidos del momento, quienes ofrecieron un concierto en directo.

Santiago, que recibió el premio musical del Veo Veo y Potito no se perdieron la fiesta y deleitaron a su público con una serie de canciones propias para la ocasión. "Aquí escuchamos al Jero, el que fue líder del mítico grupo de Los Chichos a Camarón o la Niña Pastori, a Potito y a Santiago, entre otros. Ellos también forman parte de nuestra cultura, de nuestra diversión y de nuestra sangre", reconoció.

Al amanecer, Serafín, uno de los gitanos más reconocidos del barrio, hizo churros. "El que no quiera churros que siga con el anís", concluyó Luis.

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