Crímenes en familia

  • De los homicidios son aquellos contra los seres más queridos quienes levantan una mayor consternación · En el último medio siglo se han registrado seis en la provincia

Los hechos tuvieron lugar durante el verano de 1953 y entre las versiones que se divulgaron como las claves del crimen, fue el irascible y violento carácter de la victima que tenía sometida a toda la familia bajo su voluntad. El caso, ante las dificultades que en un principio presentaba para su esclarecimiento fue investigado a fondo por el titular del juzgado de instrucción de Purchena en colaboración con la Guardia Civil.

La madre de la victima Rosa Reche y los hermanos del fallecido, Juan y Gregorio González fueron juzgados y condenados por la Audiencia Provincial de Almería acusados de un delito de parricidio y asesinato. La sentencia del caso, sumario 64/53 fue hecha pública el 29 de marzo de 1955.

El desgraciado suceso se produjo el propio domicilio familiar, en le número 10 de la calle Javier Sanz. En una de las muchas crisis nerviosas que el agresor padecía, el hijo de 27 años de edad se enzarzó con su madre en una violenta disputa por un motivo trivial que culminó cuando el muchacho y en un grave estado de excitación cogió un cuchillo de la mesa de la cocina con el que atacó a la infortunada mujer clavándole el arma en la región orbital.

La infortunada mujer, desde hacía cierto tiempo padecía frecuentes depresiones, por lo que afectada pasajeramente por una de las crisis tomó esta fatal decisión.

El hecho causó una profunda consternación en toda la comarca dadas las circunstancias en que se produjeron las muertes.

Un joven de 24 años, murió ese día de un disparo de escopeta durante un enfrentamiento con los padres en el interior de su propia vivienda en la calle de Los Picos.

El joven que sufría adicción a las drogas había convertido el seno familiar en un infierno donde era imposible la convivencia por la dura situación personal que atravesaba el muchacho.

Ese día se negó a tomarse la medicación preescrita y amenazó con un cuchillo a la madre si no le daba dinero para comprar droga o bajaría a la calle para atracar a la primera persona que encontrase.

El hecho ocurrió en torno a las nueve menos cuarto de la noche en una pequeña finca de la familia ubicada en el paraje de Los Llanos de la rambla de Tices conocida como el cortijo 'Los Llanicos' situado a unos cuatro kilómetros del núcleo urbano.

Al parecer el desenlace se produjo después de que el hijo y su progenitor se enzarzaran en una agria discusión en el interior de la propia vivienda y aunque los motivos no han trascendido, todo apunta a que podían ser de índole económico. El fallecido, vendedor temporal de la Once y que sufría problemas de visión tras un accidente domestico sufrido unos años antes al caerse de un terrado y que tuvo que ser intervenido en Barcelona, según algunos vecinos de la localidad, padecía problemas mentales por su adicción al alcohol y el padre vivía acosado por el carácter violento e irascible del muchacho.

Francisco Rodríguez nacido en Canjáyar el 30 de noviembre de 1937 en el momento de producirse la muerte de su hijo tenía 66 años. Según sus primeras declaraciones ante la Guardia Civil a la que personalmente telefoneó para informarles sobre el triste suceso indicó que ambos estaban riñendo y que la disputa acabó disparándosele la escopeta que utilizaban.

Fue un solo disparo a quemarropa que le destrozó el hígado a Francisco tras penetrar por el costado derecho. Las heridas eran irreversibles y mortales de necesidad. Antes de que llegaran procedentes de Almería los servicios de Emergencias Sanitarias del 061, un médico del centro de Salud del pueblo acudió hasta el lugar del suceso pero sólo pudo certificar su muerte.

Poco después el padre era detenido por la Guardia Civil como presunto autor del homicidio. También fue citado a declarar ante el titular del juzgado de instrucción número 5 de Almería, un hermano menor del fallecido que fue testigo de la tragedia que provocó una honda consternación en la localidad y municipios limítrofes. El 20 de febrero de 2006, un jurado popular consideró no culpable al procesado. El fiscal que le pedía nueve años de cárcel rebajó la petición a cuatro. La defensa sostuvo siempre que el padre fue victima de "miedo insuperable"

Los hechos ocurrieron entre los días 20 y 22 de febrero del 2006, cuando el detenido se desplazo desde su domicilio en Trigueros hasta Benizalón, para visitar a su madre María de los Ángeles P. G. de 60 años de edad, quien vivía sola en su domicilio, donde al parecer mantuvieron una discusión entre ambos, por motivos de dinero y herencia.

Posteriormente un hermano del detenido, aviso a la Guardia Civil, del hallazgo del cadáver de su madre, el cual se encontraba sobre la cama de su dormitorio totalmente calcinado. Iniciadas las primeras investigaciones en el lugar de los hechos, se detectó que en las causas del incendio se ha utilizado una sustancia acelerante. De inmediato al descartarse que el incendio hubiese sido fortuito, se hizo cargo de las investigaciones agentes del Equipo de Homicidios de la Guardia Civil de Almería, que inició una serie de investigaciones de personas del entorno de la victima, todas ellas bajo la supervisión del juez Luis Durbán, titular del Juzgado de Instrucción número 6 de los de Almería, quien declaró secretas todas las actuaciones.

Para ello dichos agentes, siguieron una serie de pistas que los trasladaron hasta las provincias de Málaga y Huelva, siendo en esta última donde se procede a la detención de José Maria, hijo de la fallecida, como presunto autor de un presunto delito de asesinato.

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