Tribunales

Declaran culpable al hombre que mató a puñaladas a su mujer en Roquetas de Mar

  • La decisión, tomada por un jurado popular, ha sido unánime

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Noureddine Sourroukh, acusado de matar de 18 puñaladas, asestadas todas ellas en vida, a su mujer Khadija Nejjar, hallada muerta en la bañera de su vivienda en Roquetas de Mar (Almería) el 5 de septiembre de 2006, ha sido declarado culpable de forma unánime por el jurado popular.

El veredicto, leído en sesión pública, solo considera como no probado el trastorno mental que el imputado ha tratado de evidenciar durante todo el juicio, en la línea del informe psiquiátrico incluido en el sumario, que avala la lucidez y coherencia de Sourroukh, que no presentaba alteración alguna de sus facultades mentales en el momento de los hechos.

Sin entrar en el tipo penal a imponer al hombre por la muerte de su mujer y madre de sus dos hijas, el jurado ha considerado que fue él quien, dos días antes del hallazgo del cuerpo de su esposa y justo en el momento en el que ésta regresó de Marruecos, le asestó las 18 puñaladas por las que Khadija pereció una hora después desangrada y asfixiada.

De entre las pruebas presentadas en el acto de juicio oral, el jurado se ha fijado en los amplios antecedentes por maltrato que pesaban sobre el imputado, en el hallazgo de sus ropas manchadas de sangre en el escenario del crimen o en los cortes que presentaba en la mano cuando fue detenido.

También ha hecho hincapié el jurado en las patentes contradicciones entre la declaración prestada por Sourroukh ante la sala tercera de la Audiencia Provincial, donde se limitó a manifestar que no recordaba ni tan siquiera tener mujer e hijas, y las que formuló en primera instancia, donde aseguró que dos hombres que perseguían a su mujer irrumpieron en su vivienda familiar para acabar con su vida.

Otro de los indicios que han motivado el veredicto fue la llamada que el imputado efectuó a su suegra tras los hechos, en la que confesó haber matado a su hija de 34 años.

Este contacto telefónico fue el que posibilitó el hallazgo del cadáver de Khadija Nejjar en el interior de la bañera de su casa del barrio de las 200 viviendas, donde el hombre le asestó las múltiples puñaladas, de las que dos fueron mortales al afectar al pulmón.

Tras esta decisión, todas las partes salvo la acusación particular, que mantiene que el hombre debe de permanecer en prisión durante 25 años como autor de un delito de asesinato, han tenido que variar la petición de penas que elevaron ayer a definitivas.

Así, el ministerio fiscal, que sostiene que el tipo penal a imponer en la muerte de Khadija es el de homicidio y no el de asesinato, a pesar de subrayar en su alegato que murió «sola, luchando por su vida y ahogada en sangre», se ha visto obligado a elevar la pena reclamada ayer en dos años y medio, por lo que ha defendido el internamiento del imputado durante 17 años y 6 meses.

La defensa, que sigue defendiendo la inocencia y, a su vez, la enajenación del procesado, ha reclamado hoy que su cliente no permanezca privado de libertad más de quince años y que, preferiblemente, lo haga en un centro psiquiátrico.

En cuanto a la responsabilidad civil, todas las partes han reclamado el pago para las dos hijas de la fallecida de 300.000 euros, frente a los 120.000 estimados por la defensa.

A la espera de que se dicte sentencia, el acusado, quien ha recibido el veredicto ausente y con la mirada perdida, ha vuelto a la prisión en la que ingresó 5 días después de la muerte de Khadija, quien interpuso cuatro denuncias por maltrato contra él, una de las cuales acabó con la detención de su marido en 2005, un año antes de que acabara presuntamente con su vida.

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