Dolor y rabia en el último adiós a Rosa Galera

  • La joven desaparecida el pasado lunes fue despedida por una multitud · Es la tercera víctima por violencia de género

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Con la Santa Misa celebrada a las ocho de la tarde en la parroquia Nuestra Señora del Rosario de Fines y su posterior entierro en el cementerio de la localidad, Rosa Galera Martos, ya descansa en paz.

Después del hallazgo del cuerpo de la joven vecina de 28 años, ayer al mediodía se concentraban cientos de vecinos del municipio y de otras localidades vecinas, en repulsa contra el asesinato de la joven desaparecida desde la mañana del lunes y que fue encontrada a primera hora de la tarde del jueves, en una rambla cercana a la planta solar de Tabernas. Mientras comenzaban a llegar los manifestantes, en la primera planta del ayuntamiento se llevaba a cabo un pleno extraordinario, del cual surgió un manifiesto con diez puntos, aprobado por unanimidad. En el mismo se deja constancia de la posición del consistorio tras la muerte de la joven y la condena a "la gratuita, injusta, innecesaria y cruel muerte, de nuestra amiga y vecina Rosa Galera Martos".

La familia de la joven, conmocionada aún por la muerte de Rosa, concurrían al pleno, para posteriormente dirigirse junto a las autoridades locales y provinciales a la puerta del consistorio, desde donde se volvió a leer la resolución, esta vez delante de los asistentes y al abrigo de cientos de personas que quisieron acompañarlos en estos duros momentos. Intervino el alcalde Rodrigo Sánchez, quien durante estos días ha hecho de portavoz de la familia y Cristóbal Molina, líder de la oposición. Ambos coincidieron en el contenido del manifiesto y en la ayuda a las familias afectadas. La delegada de Igualdad y Bienestar Social, Adela Segura, la diputada Emma Sola, la directora del IAM, Águeda Cayuela y la delegada de Empleo, Francisca Pérez Laborda, también quisieron estar acompañando a los fineros y fineras en circunstancias tan trágicas para el pueblo, además de una amplia representación de las diferentes asociaciones de mujeres de la comarca del Almanzora.

Fines es un pequeño pueblo de la comarca del mármol, cuyos habitantes conocen la dureza de buscarse la vida y ahora también saben, cómo se las gasta. Durante cuatro días, todo el pueblo estuvo movilizado para encontrar algún rastro, una pista que les permitiera rescatar a uno de los suyos, de lo que desde el principio pintaba muy mal. Por eso, y a pesar de no haber pasado el tiempo de rigor establecido para considerarla una desaparecida, el lunes por la tarde todos los allegados a la víctima sospechaban lo peor. En ese momento comenzaron a confeccionar los carteles que un día después inundaron la red, con los datos de Rosa Galera Martos que salió rumbo al Taller de Empleo de cocina, pero que nunca llegó a destino. Antes de conocer el desenlace, el jueves por la mañana visitamos la Escuela Taller; allí estaban sus compañeros sentados alrededor de una gran mesa, con una silla vacía, la que ocupaba la joven todos los días. Ellos la definen como "una muchacha con muchísimas ganas de sacar a su hija adelante, con ilusión por vivir y muy inteligente; se estaba sacando la carrera de psicología a distancia", comentaban. A la tarde volvemos a encontrarlos, esta vez ya tenían la certeza que Rosa no volvería a sentarse allí. "Le echaremos mucho de menos, por como era, y porque nos sentimos una gran familia", confiesan apesadumbrados en un rincón de la plaza, indignados, como todos los que allí se encontraban. Ya no hay que salirla a buscar, ya saben que no va a volver.

La joven deja una niña de cinco años y una familia a la que estaba muy apegada, por ello nadie pensaba en la posibilidad de que se hubiera marchado por su cuenta, "si hasta cuando íbamos a la playa llamaba para ver como está su madre", una mujer que hace unos años sufría una parálisis y que la postraría en una cama. Su padre Julio, nos confesaba anteayer el estado de tensión que vivía la familia y la terrible angustia por conocer el paradero de su hija. Hoy ya lo sabe, y la palabra angustia se trasforma en dolor. Esa era precisamente la imagen ayer, cuando cientos de vecinos volvían a la plaza para darle el último adiós.

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