Elena Espinosa será la ministra del agua y el fin del Algarrobico

  • El principal reto es agilizar las conducciones para dar agua de Carboneras a la provincia

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Por si fuera poco gestionar el futuro de dos de los sectores productivos más importantes del país y la provincia, agricultura y pesca, la ministra Elena Espinosa tendrá que afrontar en su segunda legislatura una pieza clave para el desarrollo de los pueblos almerienses, el agua. En una nueva cartera ministerial que se define como Medio Ambiente, Rural y Marino, Espinosa tendrá que gestionar con su impronta el Programa AGUA que la anterior ministra, Cristina Narbona, puso en marcha suprimiendo el Plan Hidrológico Nacional defendido por el Gobierno de José María Aznar y su proyecto estrella, el trasvase del Ebro. El PSOE sigue apostando por las desaladoras y en la provincia de Almería tiene más de una asignatura pendiente. La mayor fábrica de agua de toda Europa, la planta desalinizadora de Carboneras, sigue al 18% de su producción y la previsión es que no se podrá exprimir hasta 2010 por la falta de conducciones con las comarcas almerienses.

Además de la conexión para que el agua de Carboneras bañe al campo de Tabernas, los Llanos de Almería y hasta la base militar de Viator, la nueva ministra tiene que completar las actuaciones ya iniciadas, como la desaladora del Bajo Almanzora, e iniciar la obra en las plantas de Adra y Campo de Dalías. Debe retomar también la negociación por la desaladora de Rambla Morales de Níjar, pero la negociación más importante que tendrá que realizar a corto plazo será la compra del símbolo de la destrucción del litoral, el hotel del Algarrobico en Carboneras. Las conversaciones que llevan a cabo con la empresa y la Junta de Andalucía para su expropiación podrían ver la luz muy pronto. De no ser así, la tramitación judicial retrasaría un derribo anunciado por todos.

Bajo su supervisión directa se van a realizar, además, las obras de emergencia aprobadas por el Consejo de Ministros del pasado 28 de marzo para adaptar tanto la desaladora de Carboneras como el puerto para un probable envío de agua a Barcelona. No obstante, la conducción autorizada desde el delta del Ebro ha relegado a un segundo plano el agua de la planta construida en 2002 pese a que el Gobierno ha confirmado que las obras presupuestadas en 12 millones de euros se harán. Y es que la legislatura va a ser más que revuelta para Espinosa si el plan de las desaladoras continúa haciendo aguas. En la provincia también será agitado el año para los pescadores con el gasoducto y para el sector agrícola ante la UE.

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