Enamorados de la fotografía

  • El Ayuntamiento organizó un curso de tres semanas en el que participaron ciudadanos de distintas provincias Conocimientos teóricos y prácticos se pusieron de manifiesto por las calles del municipio

Capturar un instante con una fotografía. Mirar el mundo a través de un objetivo y poder mostrarlo. Captar detalles y trasladar a quién quiera que tenga frente a sus ojos la imagen al lugar y momento exacto en el que se realizó. Trasmitir y hacer sentir emociones. Ése es el objetivo de muchos de los amantes de la instantánea.

Cuando el sol comenzaba a caer y el crepúsculo, lejos de rendirse, se mantenía agarrado al cielo hasta que llegaba la hora de las estrellas era el momento de comenzar con las clases. De ocho a diez de la noche se impartían nociones básicas que durante los últimos días comenzaron a convertirse en realidades prácticas, solamente visibles a través del sonido constante del objetivo de la cámara que captaba detalles, paisajes y movimientos.

El Ayuntamiento de Roquetas de Mar a través del Área de Juventud del mismo puso el 6 de julio en marcha un Taller de Fotografía para niños, jóvenes y adultos que finalizó el pasado miércoles, 22 con éxito absoluto de participación. Lo único necesario e imprescindible para el taller era poseer una cámara, el resto; ganas de aprender y amor hacia la fotografía.

El curso, que tenía una duración aproximada de 3 semanas y que, en un principio, estaba previsto celebrarse solo por las mañanas acabó existiendo también durante las tardes-noches debido a la demanda de público interesado.

Tres semanas intensas que suponen el homólogo estival de un curso de ocho meses que también realiza el Consistorio roquetero durante los meses de invierno.

Lunes y miércoles, niños y mayores, mañana y tarde, disfrutaban de conocer más sobre su pasión.

Con las clases de iniciación muchos comenzaron a interesarse por el modo automático y el control del aparato, conocimientos sobre el ISO, el diafragma u obturación dejaron a otros sin saber cómo actuar. Los días posteriores mezclaron clases de teoría y prácticas. Sin embargo, lo que más destacan los asistentes al taller son éstas últimas en las que se ponían de manifiesto los conocimientos adquiridos hasta el momento: tipos de enfoque, modos de tomar las fotos, aprender a manejar los diferentes modos de la cámara, etc.

Los paisajes del municipio costero fueron el modelo improvisado de estos intrépidos ciudadanos convertidos en fotógrafos: el Puerto, el espigón, el Castillo de Santa Ana, El Auditorio, el camino hacia Agudulce conocido como "Las Palmerillas", El Paseo de los Baños o la Jefatura de la Guardia Civil del municipio, entre otros.

Muchos se dirigían al mar, otros preferían captar los detalles que más le llamaban la atención. Mientras, la profesora que impartía el taller y que combina su amor a la fotografía con su trabajo como docente en la Escuela de Artes de Almería, los capturaba a ellos. Todos concentrados en el objeto de su fotografía: una nube, la caída del sol, el mar...

Algunos, incluso, portaban consigo trípodes para poder tomar mejor las fotografías con las que luego presumirían entre familiares y amigos. Los asistentes al curso coinciden en destacar la inciativa del Área de Juventud del Ayuntamiento ya que muchos de ellos, procedentes de Vícar, Granada, roqueteros que estudian o trabajan, no tienen tiempo para dedicar a una de pasiones: la fotografía.

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