Enfermeros de Torrecárdenas sujetan ventanas con esparadrapo por el viento

  • Las alas recientemente estrenadas han sido las más afectadas · Los llamadores de las habitaciones también han fallado lo que provocó cierto revuelo en los pasillos del hospital almeriense

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A pesar de la reciente inauguración de las nuevas áreas de hospitalización D en la quinta y sexta planta del Hospital Torrecárdenas estas ya presentan algún que otro remiendo casero en su decoración. El personal sanitario del centro ha tenido que agudizar su imaginación en los últimos días y sujetar las ventanas con esparadrapos por el viento.

Los fuertes rachas registradas en la capital en las últimas semanas dejaron huella a su paso por el hospital de la capital. Especialmente en la sala de estar de las enfermeras donde la estructura de la ventana ha cedido y al no cerrar herméticamente deja paso libre al aire con una holgura de más de un centímetro.

Los vientos de hasta 80 kilómetros por hora agudizaron la situación a la que tuvieron que buscar un remedio. Así, para intentar paliar el desorden "tuvimos que aislar la ventana con esparadrapo". El hospital está situado en una de las zonas más altas de la capital expuesto al viento en todas sus orientaciones. El viento resoplaba y entraba por un inmenso hueco ocasionando además corrientes en los pasillos". Asimismo, la enfermera señaló que esta situación "no es nueva" ya que desde la terminación de las nuevas alas de la quinta y la sexta planta, hace escasos cuatro meses, las ventanas estaban en mal estado.

"Al parecer tenían prisa por inaugurar estas zonas y no han puesto mucho esmero en los acabados". El viento no solo se dejó notar en las zonas de descanso del personal sanitario sino que afectó al sistema de los timbres de llamada de las habitaciones. "La situación fue caótica", aseguró un trabajador del centro.

El mismo detalló que al parecer el sistema está situado en algún lugar en el que el viento tendría acceso y ocasionó la rotura de uno de los sistemas más importantes para los pacientes. "Cuando alguien accionaba el pulsador que cada enfermo tiene junto a su cama, este se activaba en otra habitación. A veces incluso en dos a la vez", apuntó.

Esto no sólo provocó un cierto descontrol entre el personal sanitario, sino que "despertó cierta desesperación entre los pacientes y familiares que se percataron del fallo". Afortunadamente ninguna de las llamadas fue de urgencia, aunque, para controlar la situación, visitaban las habitaciones con cierta periodicidad para evitar cualquier posible incidente.

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