Firmas y pasquines en el barrio contra el párroco de Aguadulce

  • La falta de reconocimiento de la única candidatura para presidir la Hermandad de la Virgen de la cabeza ha sido el detonante de la mala relación con el cura

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El párroco de Aguadulce, Don Alberto, y la Hermandad de la Virgen del Carmen, están enfrentados hasta el punto de celebrarse una reunión en la que se puede decidir por parte de algunos vecinos concentrarse ante el Obispado de Almería para pedir audiencia a la primera autoridad eclesial de la provincia.

Las relaciones entre ambas partes se han deteriorado en las últimas horas provocando la aparición de pasquines en las paredes y la recogida de firmas pidiendo que el Obispado tome cartas en el asunto. El detonante de la situación ha sido la falta de reconocimiento por parte de la parroquia de la única candidatura presentada para presidir la Hermandad en las elecciones que debían celebrarse el pasado primero de marzo. En lugar del proceso electoral se impone, según este colectivo, una comisión gestora cuya composición se ha comunicado a través de una nota colocada en la iglesia de Aguadulce.

Esta misma fuente afirma que nadie ha comunicado a la interesada por qué no se aceptaba su candidatura presentada en tiempo y forma para presidir la Hermandad tras la vacante habida recientemente en el cargo, por lo que al no existir el diálogo con el párroco, con quien las relaciones del colectivo son malas, no les quedaba más remedio que pedir la mediación del Obispo "aunque como no nos dejan hablar con ellos, ni siquiera sabemos si el Obispo conoce la situación", manifiesta una camarera de la Virgen, miembro de la Hermandad.

Se ha llegado a comentar que estaba incluso en peligro la salida en procesión de la talla de la Virgen del Carmen por las calles de esta población de Roquetas de Mar en las próximas fiestas. Una hipotética situación que según todas las fuentes consultadas no llegaría a producirse por mucho que se agravaran las discrepancias entre las partes. La discrepancias se han hecho mayores tras quejarse el párroco ante los feligreses de la aparición de los pasquines colocados en la calle.

Estos panfletos se han colocado por ejemplo en las farolas y argumentan, bajo el nombre de Carta abierta al pueblo de Aguadulce, entre otros asuntos, que "recogemos firmas porque usted dimitió de Conciliario, dijo que no quería saber nada de la Hermandad de la Virgen del Carmen. Estamos hartos de que no desempeñe su cometido ni de Conciliario ni de párroco. No queremos que se meta más con nosotros". Así lo han escrito en los pasquines algunos de los vecinos que pertenecen a la Hermandad afectada.

Este grupo afirma que si son ellos las causas de todos los problemas están dispuestos a irse, pero exigen que sean las máximas autoridades eclesiales quienes les expliquen al menos por qué se les impone una comisión gestora para regentar la Hermandad habiéndose presentado una candidatura a la presidencia que se ha rechazado sin dar explicaciones.

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