La Guardia Civil desmantela una red nacional de robos con violencia y narcotráfico con sede en Almería

  • Han sido detenidas 14 personas, imputadas otras 15 y se han practicado 10 registros a los largo de diversas provincias

La Guardia Civil, en la denominada operación “BURIAN” desarrollada en las provincias de Granada, Valencia, Cuenca y Almería, ha detenido a 14 personas como presuntos autores de robos con violencia en establecimientos, falsificación de documentos y tráfico de drogas.

En esta operación han sido imputadas otras 15 personas y se han practicado 10 registros domiciliarios en diversas localidades de las citadas provincias en las que operaban. Ha quedado desarticulada una organización delictiva que podría haber cometido más de 50 robos.

Las investigaciones se iniciaron a finales de 2007 a raíz de la detención de dos integrantes de la organización en una playa de la provincia de Málaga, como presuntos autores de un robo con violencia cometido contra un responsable de una oficina de cambio de divisas de una localidad malagueña.

Posteriormente los agentes pudieron determinar que la organización se encontraba distribuida en células conectadas entre sí, dirigidas por un ciudadano rumano residente en Granada, que supervisaba todas las operaciones delictivas del grupo.

Esta organización delictiva estaba compuesta por tres grupos coordinados entre sí, pero con misiones claramente diferenciadas.

Una de las células estaba especializada en la localización de establecimientos de pequeñas y medianas empresas propicios para la comisión de los robos.

A continuación adoptaban una serie de medidas que aseguraran el éxito de la comisión del delito, llevando a cabo, entre otras acciones, un reconocimiento de la zona: vías de acceso y fuga, posible vigilancia policial, así como los sistemas de alarma, entre otras precauciones.

Una vez planificado y provistos del material necesario (picos, radiales, mazas, etc.), se dirigían al local seleccionado, aprovechando las altas horas de la madrugada, y tras inutilizar las alarmas, practicaban un butrón o forzaban puertas, ventanas o escaparates, apropiándose de todos los objetos de valor (joyería, relojería, cámaras de video y fotografía, etc.) de fácil salida en el mercado ilícito.

En ocasiones las víctimas de estos robos eran clientes de clubs de alterne que eran asaltados en sus inmediaciones y que no formulaban la correspondiente denuncia, con el fin de evitar posibles conflictos familiares, por lo que las Fuerzas de Seguridad desconocían estos hechos y permitía la impunidad de sus acciones.

El segundo grupo, a través de un entramado de contactos de la organización, se responsabilizaba de situar en el mercado los efectos robados. La mayor parte de los mismos eran remitidos a Rumanía, valiéndose para ello de empresas de transportes de viajeros y mercancías, donde eran comercializados a muy bajo precio.

El tercer grupo, con una actividad delictiva muy intensa, y asentado en las provincias Valencia y Cuenca, igualmente se dedicaba al robo en locales y empresas de Castilla-La Mancha y Levante.

En el momento de la detención de esta tercera célula, sus integrantes planificaban diversos robos en cajas de seguridad de grandes centros comerciales, por lo que se habían provisto de diversas herramientas con el propósito de neutralizar las alarmas y forzar las cajas de seguridad con sensores.

Por otro lado, la organización también se dedicaba de manera esporádica a la introducción de hachís en España procedente de Marruecos. Recientemente, se ha llevado a cabo la incautación de 4.000 kilos de esta sustancia que la organización pretendía introducir a través de la costa andaluza.

Los investigadores imputan a la organización más de 50 delitos en diversas localidades de Granada, aunque también actuaban ocasionalmente en las provincias de Almería, Málaga, Alicante, Valencia, Cuenca y Ciudad Real.

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