Humor y música para que los niños conozcan la obra de El Lazarillo de Tormes

  • Cuarteto KJ y Jesús Herrera ofrecieron un espectáculo infantil donde las risas fueron las grandes protagonistas

Conocer algunos de los clásicos de la literatura gracias al humor y la música es el objetivo que querían cumplir Jesús Herrera y el Cuarteto KJ con su concierto infantil de la adaptación de la obra El Lazarillo de Tormes en la Iglesia del Convento de San Luis.

El cuarteto estaba compuesto por Juan José Navarro (requinto), José Mateo (clarinete alto), Juan José Bou (clarinete bajo) y Javier Mateo (clarinete soprano).

Mientras que los pequeños se colocaban y las madres hacían lo propio con ellos, los músicos se dedicaban a afinar y a realizar algunos adornos musicales para iniciar este espectáculo que iba a estar parado de momentos inolvidables para parte del público.

Explicaron los instrumentos de viento que iban a tocar y, de repente, entra en escena Jesús Herrera. La aparición del actor ya suscitó las primeras risas entre los pequeños. Soy pregonero. "A mi lo que me gusta es pregonar". El sonido de un pregón. Música dedicada para los niños, aunque también se pasaron algunos asistentes que cumplían la mayoría de edad. Una música accesible para los niños y Herrera comenzó a relatar la historia del Lazarillo de Tormes en clave de humor.

Mientras que él contaba la historia, la agrupación lo acompañaba depende del momento anímico de la historia. El actor interactuaba con los pequeños para que fueran parte activa de la historia. Escogió a distintos asistentes, del público adulto, para representar la historia y crear situaciones cómicas para suscitar las carcajadas entre los niños. Hubo tiempo para improvisar una corrida de toros entre dos de los personajes, lo que los músicos acompañaron con música de pasodoble y los olés se sucedieron durante toa la representación.

Los más pequeños comentaban cada cosa que el actor hacía como buenos relatadores de historias. Herrera conectó con los niños, como viene siendo habitual, desde primer momento, siempre atentos para ver qué es lo próximo qué sucedería en el relato del intérprete.

Algunos niños iban acompañados de sus padres o tíos, pero lo que más abundaba es la presencia de abuelos que llevaban a sus nietos para que disfrutaran del Festival como ellos venían haciendo desde el sábado.

Alternaron la historia con la interpretación de algunas piezas no demasiado largas, siempre con ritmo y que los niños podían disfrutar sin despistarse demasiado. Algunos pequeños movían la cabeza al son de la música y otros bailaban en medio del pasillo de la Iglesia del Convento de San Luis.

El actor y cuentacuentos no se limitaba a relatar la historia sino que también intercalaba con los músicos y éstos se convertían en parte interpretativa de la escena.

El actor escogió a más 'intérpretes' entre el público adulto para representar un funeral: un cura, monaguillos, una viuda… y todos en procesión mientras el Cuarteto KJ ponían la banda sonora a la escena.

El concierto acabó con todos los niños bailando coreografiados por el actor que supo metérselos en el bolsillo y no dudaron en acudir al escenario para disfrutar de un momento único para ellos.

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