Ironía de la vida, un trasplante de riñón le causó la muerte

  • Mari Carmen Díaz falleció el pasado año a causa de un cáncer que poseía el órgano trasplantado · La Dirección Gerencia del SAS resuelve a su favor

Una vida intensa que acaba en tragedia. Mari Carmen Díaz fallecía en febrero del año pasado después de convivir durante un año con un riñón trasplantado enfermo de cáncer. Hoy, su marido Cristóbal Prieto, que ya dispone de la resolución favorable de la Dirección Gerencia del Servicio Andaluz de Salud (SAS) , difunde este caso, no aislado, para concienciar a la sociedad de lo que puede ocurrir y a Salud, para que introduzca nuevas medidas en el protocolo de actuación para prevenir posibles errores.

Sólo tenía 38 años, y le quedaba una larga vida que compartir con su hija Carmen de 14 años y su marido, con el que llevaba casada 17 años, así como con sus padres y hermano. "Era maravillosa, a la que echo excepcionalmente de menos", describe Cristóbal.

En 1994, Mari Carmen comenzó con diálisis en Barcelona. No tuvo que esperar demasiado tiempo para disponer de un riñón que le separase durante un periodo de una máquina que la encadenaba más de tres horas, durante tres días a la semana. Pero lo rechazó a los cinco años. De nuevo esperaba otra oportunidad. Ésta llegaría el 18 de enero de 2006, aunque le jugó una mala pasada.

El día anterior falleció un varón a causa de un accidente cerebro-vascular, de su cuerpo sólo pudieron extraerse las córneas y los riñones porque el resto se encontraba en mal estado. Pasó un día, tiempo suficiente para realizar análisis y más conociendo que el donante tenía bastantes complicaciones. Según la resolución, "ninguna de las exploraciones puede descartar metástasis o micro metástasis", por lo que Cristóbal reclama más precisión en estas evaluaciones.

Durante el año que Mari Carmen vivió con el riñón donado fueron todo idas y venidas al hospital. Dos meses estuvo con un drenaje, sangre en la orina..., pero los médicos sólo veían como causa posible el rechazo. No fue hasta que Manuel Jesús Siles, el otro receptor del órgano procedente del mismo donante fue ingresado en el Hospital Carlos Haya de Málaga con nódulos en los pulmones y en el cráneo. Tenía metástasis y no había solución. Mari Carmen fue entonces requerida de urgencia por el hospital para realizarle las pruebas correspondientes, tenía otros dos nódulos en el pulmón y otro en la cabeza, pero los médicos y la familia lucharon hasta el final y Mari Carmen recibió quimioterapia. "Sufrió un poco más, pero mientras hay vida, hay esperanza. Los médicos en Málaga nos trataron muy bien, pero su sorpresa fue no haberse percatado antes de lo que ocurría", dice Cristóbal.

Durante el año de incertidumbre, Mari Carmen recibió un tratamiento que bajaba aún más sus defensas con el fin de que la paciente conservara el riñón. He aquí el segundo y grave error, ya que sin ir más allá de la probabilidad del rechazo del órgano, la medicación, con la consecuente bajada de defensas, proliferó la expansión y aceleración del tumor cancerígeno. Mari Carmen falleció poco tiempo después que lo hiciera su compañero también trasplantado y amigo, Manuel Jesús Siles.

Paradojas de la vida, Mari Carmen era enfermera, se desvivía por sus pacientes.

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