La Junta sacrifica a dos cerdos por comerse un caballo muerto

  • El dueño de la explotación fue sancionado por maltrato animal e incumplimiento de las normas sanitarias. También fue denunciado por agresión física al veterinario

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Dos cerdos de una explotación animal de Huércal de Almería fueron sacrificados ayer por la mañana después de comerse un caballo que podría llevar muerto meses. El cadáver fue devorado poco a poco por los animales a pesar de encontrarse en avanzado estado de putrefacción y lleno de insectos.

Por este motivo y por no haber registrado como corresponde la granja, la Junta de Andalucía ha emprendido diligencias contra el dueño del terreno, al cual acusan de incumplir toda la normativa sobre bienestar y sanidad en explotaciones animales de semejante calibre.

Según indicó el delegado provincial de Agricultura de la Junta de Andalucía, Juan Deus, "el dueño de la explotación ya lleva a sus espaldas varios expedientes sancionadores por el incumplimiento reiterativo de toda la normativa exigible para el mantenimiento de dicha actividad". Aunque acumula denuncias, tanto de vecinos del municipio huercalense como de la Administración desde el año 2004, en esta ocasión, se le ha abierto una sanción por "haberse pasado por el arco del triunfo toda la legalidad", señaló Deus.

El delegado manifestó a este periódico que "la sanidad animal es algo muy serio. Tanto que un mantenimiento en nefastas condiciones puede acarrear graves problemas, tanto para los propios animales, como para las personas que haya a su alrededor".

Los cerdos fueron sacrificados por un procedimiento programado como medida de prevención.

La Junta ha retirado al propietario de la granja ilegal todos los animales que tenía en la finca. Eran alrededor de 13 cabezas de caballos, asnos y cabras, entre otros. Ayer mismo fueron trasladados a un centro de Almería para su correspondiente atención y cuidados.

A primera hora de la mañana, funcionarios de la delegación de Agricultura, acompañados por agentes de la Guardia Civil inspeccionaron la explotación y decidieron sacrificar, in situ, a los dos cerdos que se encontraban comiendo carroña de un caballo.

Según pudo saber este periódico, el granjero perdió los nervios y además de intentar impedir que los funcionarios realizasen su trabajo, agredió físicamente a uno de ellos mientras cumplía el ejercicio de sus funciones.

La Oficina Comarcal Agraria de La Cañada fue la encargada de llevar a cabo el sacrificio de los dos animales.

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