El Levante muerde el anzuelo de la innovación en agricultura y pesca

  • Clara Aguilera, consejera de Agricultura y Pesca ha estado repetidas veces en distintas localidades para conocer el trabajo de primera mano · Mejorar la producción y conseguir ser puntero, entre los objetivos

En los primeros meses del pasado año, la consejera de Agricultura y Pesca, Clara Aguilera, comprobaba en el transcurso de su visita a los municipios de Pulpí y Cuevas del Almanzora que varias empresas del sector agrícola almeriense se han colocado en la vanguardia de tecnología e innovación como es el caso, entre otras, de GOGARSA, dedicada a la construcción de invernaderos, y de New Growing Systems, puntera en proyectos dedicados al cultivo hidropónico y cuyo objetivo es, según explicaba su gerente, Manola Belmonte, "incrementar la densidad de plantación y poder producir durante todo el año, una técnica de cultivo que tenemos patentada y que ya utilizan invernaderos de Almería y Huelva". Se trata de una apuesta por la agricultura que, "o cambia sus conceptos o nos quedamos atrás, no somos competitivos", añadía Manola Belmonte. Se trata, pues, de mantener un equilibrio durante todo el año en lugar de producir todos en la misma época, lo que provoca una avalancha de producción que hace bajar los precios.

A este respecto, Clara Aguilera, exponía que "Pulpí es muy conocido como municipio agrícola, pero también es un enclave muy potente en investigación e innovación. Aquí se está llevando a cabo un cambio en la concepción de la agricultura. Estas empresas que acabo de conocer, este sistema totalmente novedoso, ya significa una revolución de concebir la agricultura de otro modo, encontrar mayor rentabilidad con menos uso de tierra. La clave, desde luego, está en la investigación e innovación y aquí hay pioneros que acabo de conocer, que ya tienen logros muy reconocidos internacionalmente." Aguilera señalaba que en Pulpí comienza la revolución de la agricultura almeriense hacia Andalucía y el resto del mundo.

Sin abandonar el municipio pulpileño, veintidós familias vecinas o residentes en Pulpí disponen desde mediados del pasado año de una parcela de doscientos cincuenta metros cuadrados en la que cultivar productos para consumo propio. Este es el resultado por ahora del innovador convenio suscrito entre la empresa Primaflor y el Ayuntamiento de Pulpí para desarrollar el proyecto denominado 'Un huerto, una familia'. Cada parcela está totalmente equipada con material de regadío, vallas, un camino para acceder al interior de la parcela, además de otros muchos equipamientos destinados a las labores de cultivo. Primaflor aporta, además, a las respectivas familias las semillas y plantas necesarias para cultivar alimentos para el autoconsumo.

Lorenzo Belmonte, presidente de Primaflor, manifestaba que "la empresa también es el pueblo. Queremos enseñar, nosotros sabemos hacer las cosas y queremos que en el futuro estas familias, además de tener una buena convivencia, puedan abastecerse y sirva esta iniciativa para cubrir necesidades de diverso tipo". Belmonte hizo expresa referencia a que los cultivos serán totalmente ecológicos "no queremos insecticidas, queremos un huerto tradicional de toda la vida y que los productos sean sanos". Preguntado Lorenzo Belmonte por las condiciones de la concesión, su respuesta fue sencilla: "ponerle mucho amor y respeto con los compañeros de parcelas". Dice la tradición que por San Miguel los agricultores decidían seguir o no con la finca. Ese es el plazo que tienen las familias para renovar el trato.

Ya en las parcelas, los adjudicatarios se pusieron inmediatamente manos a la obra bajo la directriz de Enrique Resina, experto en huertos tradicionales. Tiraron las líneas de riego, cogieron las azadas y comenzaron a plantar judías, tomates, pimientos, melón, sandía, berenjenas y la cebolla.

Apreciada, ensalzada por los gourmets, símbolo de los frutos de la mar, la gamba roja, el gambón de Garrucha, pasa por momentos delicados. Hace dos, tres años, la cosa no iba tan mal como ahora. Ahora, a lo sumo se pillan entre quince y veintidós kilos por barco, "hace un mes y pico se cogía menos", contaba Gaspar Jiménez, patrón del Caballo Rayo II, "creo que es necesario un paro biológico largo". Comparten su opinión otros patrones y expertos en esto de la pesca y de la mar.

Los caladeros de la gamba roja de Garrucha están no mucho más allá de siete millas de la costa y no mucho menos de cuatro. Hay que bajar las artes a una profundidad que oscila entre las trescientas cuarenta y las cuatrocientas veinte brazas, que ya es. Poca gamba roja de Garrucha se queda en la zona, lo justo para los restaurantes que las sirven como plato exquisito, que lo es, el resto se va para el Levante: Alicante, Valencia. Gaspar Jiménez y su tripulación, una vez el pescado en la lonja dispuesto para la subasta, se afanan en sacar las artes para medirlas y repararlas si fuera menester. Dicen los que se dedican a la mar que "mucho trabajo para tan poco, que cada vez quedamos menos barcos". Los que quedan volverán a salir mañana, a ver si se pilla algo más que hoy, no hay más remedio. En otro puerto del Levante almeriense, el de Carboneras, la flota atunera las pasa canutas, precisan pescar más para sobrevivir, porque tal y como comentaba en el 2011 Antonio Lozano, Patrón Mayor de la Cofradía de Pescadores de Carboneras, "lo realmente importante es que en dos años nos han quitado casi el 70 por ciento. A mí, por ejemplo, me han quitado casi el 120 por ciento. Los que tenemos una pesca selectiva, artesanal, no podemos ni pescar, no podemos arrancar los barcos para salir a la mar, no cubrimos gastos". La flota más numerosa de palangre de superficie de atún y pez espada está en Carboneras.

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