Litronas y condones en las puertas de la guardería de Venta Gaspar

  • Las madres de los pequeños tienen que entrar con sus hijos de la mano para que no salgan corriendo y cojan la basura del suelo. Los vecinos se sienten "inseguros"

En las puertas de la guardería de Los Llanos de La Cañada no se ven niños corriendo por las mañanas. Las madres tienen que llevarlos de la mano para que no se escapen y tropiecen con los restos de un botellón en el que abundan las litronas, el tabaco y los condones. Los vecinos se sienten "inseguros". La carencia de Policía Local ha hecho que, según uno de los trabajadores de un establecimiento cercano, "la guardería sea un sitio peligroso, no recogen las basuras por la mañana y no hablamos de cualquier cosa, sino de condones y botellas rotas".

No perdonan una tarde. Justo cuando comienza a anochecer empiezan a llegar numerosos jóvenes que llenan de basura la zona, "obviamente sin recoger nada", apuntó una de las vecinas que además de pedir más control por parte de los agentes de la Policía Local ha solicitado que "Medio Ambiente se preocupe de cuando en cuando por venir a limpiar". "Antes de colocar las rejas en las ventanas, también arrojaban cosas dentro", afirmó la residente. "Lo peor del asunto, manifestó la vecina, es que al día siguiente amanece la puerta llena de basuras que es muy peligrosa".

La presidenta de la asociación de vecinos Los Llanos, Ángeles Martín, ha explicado que la situación que viven los residentes ha terminado por colmar su paciencia. "Sabemos lo que está pasando desde hace mucho tiempo, y es una pena porque podría arreglarse incrementando la vigilancia policial", ha manifestado. El botellón comienza justo cuando comienza a atardecer, explicó la presidenta, "y termina a altas horas de la madrugada, dejándolo todo que da pena". Como ella, cientos de residentes han pedido una solución "urgente" porque "no limpian aunque pensamos que la raíz del problema se encuentra en prevenir la presencia de estos grupos en la puerta de la guardería".

La inquietud vecinal viene respaldada por el hecho de que "ha pasado ya mucho tiempo desde el primer botellón, y todavía no lo han solucionado".

Al lado del recinto infantil hay un ambulatorio. Los pacientes que acuden los lunes a primera hora se encuentran con el mismo panorama: el suelo pegagoso y botellas de licor vacías. Una de las residentes que paseaba ayer cerca del consultorio no mostraba estar sorprendida ante los vasos vacíos y las botellas de licor en la puerta. "Estamos ya tristemente acostumbrados", aseguró, "lo mismo que nos acostumbraremos a seguir sin ver policía por la zona cuando más falta hace".

Por su parte, el concejal de Tráfico y Movilidad, José Carlos Dopico ha explicado que en estos momentos, la Policía Local no tiene constancia de que las peticiones de más vigilancia por parte de los vecinos de la zona afectada se hayan producido, aunque ha prometido a los residentes que mantendrá "un encuentro con la policía para que estudiemos cómo incrementar la vigilancia en la puerta de la guardería y las cercanías del consultorio".

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