Lluvia de roscos y deseos para cumplir la tradición en la salida del santo

  • Más de cinco mil vecinos y curiosos acudieron al municipio para acompañar la procesión y degustar los panes

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Con el suave olor del pan recién horneado comenzaban los festejos en honor a San Sebastián en Lubrín. Los alumnos del Taller de Empleo que aprenden técnicas de cocina prepararon hogazas artesanales que luego regalaron a quienes acudieron a disfrutar del acto. Un día más tarde, empezaba la tradición. Vanessa Muñoz, concejal del Cultura del Ayuntamiento, ha realizado un balance positivo de lo acontecido durante el fin de semana. Calcula que en torno a 6.000 ó 7.000 personas acudieron a rendir culto al santo en un año en que la crisis azota los monederos en todo el país.

En primer lugar, una Eucaristía en la que los vecinos fueron protagonistas, con una afluencia masiva y una participación extraordinaria. Tras el "podéis ir en paz" del sacerdote, la procesión iba tomando forma. Los asistentes ya esperaban en la calle el momento de la salida y algunos, desde los balcones, alzaban los roscos en esperas de que la imagen pasara por debajo. "Como muestra, tengo que decir que normalmente la procesión dura media hora, y en esta ocasión ha ascendido a las dos horas", ha asegurado la concejal que ha querido destacar que a la llamada han acudido "turistas de varios puntos de España, y no solo de la provincia". Bien es cierto que de los municipios de Los Gallardos o Mojácar había nutrida representación, pero también de Andorra o Barcelona, por ejemplo.

La emoción contenida ya llega un momento en que no puede más, mostrándose con fuerza en el momento que el trono pisa la calle en la que están los balcones. Los que lanzan esperan que alguien, en el suelo, recoja la manda, que este año están centradas en una respuesta efectiva a la crisis, salud para todos los seres queridos y suerte a la hora de encontrar trabajo.

El recorrido discurre por las principales de la localidad hasta que llega el momento de retorno al templo. "El procedimiento para hacer una promesa es sencillo, la gente le dice al santo: si sale esto, te lanzo una arroba, o si sale lo otro, pues más". La equivalencia en kilos es de 12,5 por arroba.

Una de las panaderías del pueblo elaboró 13.000 roscos, todos ellos se repartieron o vendieron. "Serían, en total, 3.000 kilos de pan". "La gente los lleva, los lanza y luego se los comen con anchoas", manifiesta la edil que quiso estar junto a los vecinos en el emotivo acto. "Tengo que dar las gracias a todos los participantes porque ha sido uno de los mejores años que se recuerden, la gente está muy animada".

Les toca ahora preparar la salida del año que viene, como señala la tradición.

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