Muere Rosendo Álvarez Gastón, obispo emérito de Almería

  • Su funeral se celebrará el miércoles a mediodía en la catedral

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Rosendo Alvarez Gastón, obispo emérito de Almería falleció en la mañana de hoy a los 87 años de edad. La capilla ardiente será instalada en la Catedral a lo largo del día de mañana hasta el funeral que se celebrará el miércoles a mediodía.

Álvarez Gastón nació el 10 de agosto de 1926 en Mues (Navarra) en el seno de una familia de agricultores, de recia raigambre cristiana, de la que nacieron catorce hijos y de la que recibió la vivencia de la fe, el sentido laborioso, el cultivo de la responsabilidad, según él mismo ha manifestado, y el aliento de su vocación sacerdotal, como D. Rosendo ha reconocido con agradecimiento a Dios y a sus padres, repetidas veces.

Ingresó, cumplidos los trece años, como uno de los 150 aspirantes del momento, en el Seminario Conciliar de Pamplona al término de la guerra civil, en 1939, donde realizó los estudios eclesiásticos.

Como le ha gustado recordar, D. Rosendo apreció singularmente, durante los doce cursos completos de preparación para el sacerdocio, la formación sólida, austera y exigente recibida en aquel seminario, en una comunidad de 500, 600 y 700 seminaristas. Ha anotado siempre que el seminario fue para su vida escuela de humanidad, de formación cultural y misionera, y de renovada formación litúrgica, con grandes maestros espirituales.

Recibió la ordenación sacerdotal en la catedral de Pamplona, el 22 de julio de 1951, de manos de quien había sido previamente Obispo de Almería, Mons. Enrique Delgado Gómez.

Diplomado en la Escuela de Formación de Directores de Ejercicios Espirituales de Vitoria (curso 1954/55) y Doctor en Teología Moral por el Alfonsianum de Roma en los años 1970/75.

Ha destacado dos experiencias de pastoral directa en parroquias durante su vida sacerdotal, que consideraba diversas y complementarias, una en la parroquia de 203 feligreses, de Leache (Navarra), durante los cuatro primeros años de su sacerdocio (1951/55), y otra después, en Huelva diócesis recién creada entonces, a la que fue enviado atendiendo a la solicitud del Prelado de Pamplona, ante la necesidad de sacerdotes, expresada por su primer Obispo Mons. Pedro Cantero Cuadrado, que había tomado posesión en marzo de 1954.

Fue Director de la Casa de Ejercicios "Virgen de la Cinta", de Huelva, entre 1955 y 1962, Director Espiritual del Seminario Mayor de 1962 al 65 y Rector del Seminario Diocesano de Huelva (1965/70).

Luego fue nombrado párroco de Almonte y capellán del Santuario de Ntra. Señora del Rocío (1972/77); Delegado Diocesano del Clero (1974/76), Profesor de Religión del Instituto de Almonte (1972/77). Capellán del Colegio del Santo Ángel (1977-1984) y Profesor de Religión del Instituto La Rábida (Huelva). Siendo Obispo de la diócesis onubense Mons. Rafael González Moraleja fue Vicario General del Obispado de Huelva (1977/84), desde donde fue preconizado Obispo de Jaca (Huesca), el 21 de noviembre de 1984, diócesis en la que recibió la ordenación episcopal el 12 de enero de 1985 y donde ejerció el ministerio episcopal hasta 1989

El 12 de mayo de 1989 fue preconizado Obispo de Almería y el 15 de junio siguiente tomó posesión de esta diócesis, en la S. y A. Iglesia Catedral de la Encarnación. Siguiendo una antiquísima tradición, al día siguiente visitó Pechina para venerar la Reliquia de San Indalecio, Obispo fundador de esta diócesis, y celebrar la Eucaristía en su primitiva Sede.

En la Conferencia Episcopal Española ha sido Vocal de la Comisión de Liturgia y ha pertenecido a la de Apostolado Seglar. Asimismo, en la Provincia Eclesiástica de Granada y Obispos del Sur, le fue encomendada la responsabilidad de la Pastoral Litúrgica.

Siendo Obispo de Almería, a lo largo de más de doce años de ministerio apostólico en la diócesis, D. Rosendo ha visto culminada y resumida su acción pastoral con la ordenación de 33 sacerdotes, ha visitado repetidamente, todas y cada una de las parroquias varias veces, realizando visitas pastorales durante prolongados días. Durante cuatro años, promovió y alentó la preparación catequética y evangelizadora, con varios encuentros masivos en distintos lugares de la geografía provincial, de un Sínodo diocesano que convocó y vio su realización en 1999, como antecedente de la celebración del Año Jubilar de la Encarnación, declarado por SS. Juan Pablo II el año 2000.

Durante su pontificado tuvo lugar en 1993 la Beatificación del Obispo Mártir, D. Diego Ventaja Milán y el regreso del Seminario de Almería, desplazado a Granada desde 1969.

Sobre ello ha expresado con gozo, cómo para la diócesis, “tener su propio Seminario cercano a su Presbiterio, cerca de su Obispo, cerca de sus parroquias y de su Catedral, participando en el momento oportuno en los planes pastorales, con sus profesores, es algo muy positivo. La experiencia ha demostrado que la diócesis de Almería tenía los medios suficientes para tener el Seminario en su Sede. Ha favorecido a los seminaristas y a los propios sacerdotes, ya que muchos se han preparado para impartir con competencia las diversas asignaturas”.

Ha celebrado un Congreso Eucarístico diocesano, y un Congreso Mariano y ha promovido una memorable visita de la sagrada imagen de la patrona de Almería a las parroquias de la ciudad, declarando el año 2002 año mariano diocesano, en el V centenario de la aparición de la Imagen de Ntra. Señora del Mar.

El día 10 de agosto de 2001 presentó al Papa Juan Pablo II su carta de dimisión al cumplir los 75 años a tenor del canon 401,1º del CIC.

El día 15 de Abril de 2002, recibió del Santo Padre el Decreto por el que le fue aceptada su dimisión, al mismo tiempo que le nombraba Administrador Apostólico hasta la toma de posesión del nuevo Obispo, Excmo. y Rvdmo. Sr. Dr. D. Adolfo González Montes

Tras la toma de posesión de éste, el día 7 de Julio de 2002, pasó a la condición de Obispo emérito habiendo vivido en esta diócesis desarrollando una activa jubilación. Durante este tiempo, recogiendo su propio resumen, ha expresado y vivido

“La situación del Obispo emérito es de retiro y a la vez de disponibilidad. El Sr. Obispo D. Adolfo, al que estoy muy agradecido por su amabilidad, tuvo a bien ofrecerme una vivienda de la diócesis para mi residencia cuando necesitara. A lo largo de estos (…/…) años de emérito, son muchos los servicios prestados en varias diócesis españolas, principalmente en tandas de Ejercicios Espirituales a sacerdotes, religiosos y religiosas, y seminaristas. El Sr. Obispo D. Adolfo también me ha encargado en diversas ocasiones ayudarle en el ministerio de la Confirmaciones”.

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