La Policía busca todavía al presunto autor del crimen

Unos gritos alertaron a los vecinos. Estaban justificados. En una de las habitaciones de la vivienda que compartían, yacía su compañera de piso sobre un gran charco de sangre. Había sido acuchillada con un arma blanca de grandes dimensiones que se encontró junto al cadáver.

La vivienda fue asaltada por agentes de la Policía Científica que se afanaban en encontrar alguna pista que les llevara al autor de un homicidio que se sustentaba en un arrebato por celos. A pesar de que la historia de ese crimen se guardan en varias cajas de cartón, aún hoy el asesinato sigue sin resolverse.

El coro de vecinos de la calle repetía la misma letanía que en cualquier hecho violento: nadie vio nada, eran chicas "muy agradables" y "no nos esperábamos algo así, nunca". Tampoco sorprendió la conmoción que se adueñó de los inquilinos de un bloque habitado por ciudadanos de varios países. Quien se encontró el cadáver no dejaba de llorar y eso acrecentó el pesar de un barrio que no descansará del todo hasta que la Policía concluya unas investigaciones calificadas como "muy complicadas".

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