Prohibido morirse en Felix

  • Las fuertes lluvias han provocado un deslizamiento de tierras que ha destrozado el camino que comunica el casco urbano con el camposanto imposibilitando el acceso

En el pequeño municipio de Felix, enclavado en el Poniente, está prohibido morirse. El imperativo puede parece macabro pero es tan real como la vida misma. Y es que las fuertes lluvias que llevan azotando a la provincia estas últimas semanas han provocado el derrumbe de un gran número de balates y caminos dentro del término municipal de Felix, con la mala suerte de que uno de esos deslizamientos de tierra ha afectado de forma grave al único camino que comunica el cementerio con el casco urbano.

Un incidente que impide acceder al camposanto y que ha puesto en jaque al equipo de Gobierno que reza para que ningún vecino fallezca durante estos días ya que sería imposible darle sepultura en el cementerio.

"Si por desgracia se muere alguien nos costaría muchísimo enterrarlo", lamenta Francisco Céspedes (PSOE), el que fuera alcalde durante los dos primeros años de la legislatura y que ahora ostenta el cargo de edil dentro del equipo de Gobierno que capitanea Francisco Flores (PAL).

El corrimiento de tierra tuvo lugar este pasado lunes y desde ese día el regidor ha iniciado una serie de contactos con la Diputación Provincial, la Junta de Andalucía y la subdelegación del Gobierno para intentar arreglar cuanto antes el camino con unas obras de urgencia. "Son unos trabajos de bastante envergadura y que nosotros no podemos asumir por sus altos costes económicos. Por esta razón, Flores ya se ha puesto en contacto con todas las administraciones que pueden ayudarnos para hacer frente a estas obras", explica Céspedes.

En Felix sigue siendo costumbre portar el féretro a hombros hasta el cementerio, un tradición que facilitaría el acceso al camposanto ya que con un vehículo fúnebre en estos momentos sería imposible.

En cualquier caso, Céspedes aclara que "tendríamos que portar el ataúd a través de varias fincas privadas, algo impensable, ya que aún así, sería imposible transportarlo al haber frutales y caminos poco accesibles para llevar un féretro".

El cementerio, que se encuentra a doscientos metros del centro urbano, no se ha visto afectado por las lluvias, suerte que no ha corrido un almacén que ha quedado dañado por el desprendimiento en el camino, que con el efecto de dominó ha provocado un deslizamiento en cadena.

Y es que como afirman otras fuentes municipales consultadas por este diario, desde el pasado mes de septiembre hasta hoy se han recogido más de 1.000 litros de agua en Felix. "Por suerte no hemos tenido inundaciones porque hay mucho desnivel pero si se han visto afectados muchos caminos y fincas privadas", explican.

En este sentido, Céspedes lamenta que todo el entramado de caminos rurales para el acceso a las explotaciones agrarias que se habían arreglado meses atrás con la ayuda de la Diputación Provincial han quedado "totalmente destrozados" y confía en que el arreglo del acceso al cementerio no sea la única ayuda de urgencia para el municipio.

Hoy en Felix, los 675 vecinos viven con la incertidumbre de saber cuando se llevará a cabo el arreglo del camposanto con una ayuda divina.

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