Roquetas reparte cada año 1 millón de alimentos entre los necesitados

  • El Banco de Alimentos comenzó su andadura en 1.999 y es una iniciativa altruista de doce militares jubilados que cuenta con más de ochenta socios benefactores

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El Banco de Alimentos de Almería mueve anualmente más de un millón de kilo de productos que llegan a unas 20.000 personas necesitadas en la provincia. Recientemente inauguraba sus nueva sede en Roquetas de Mar (Las Salinas), una amplia nave de unos 600 metros cuadrados donde guardan todos los alimentos obtenidos a través de generosas donaciones para su posterior reparto por las distintas asociaciones. Cuenta con modernas instalaciones con cámara de mantenimiento para unos 20.000 kilos, un pequeño almacén frigorífico para unos 5.000 y la nave principal, así como oficinas, despachos y aseos.

La iniciativa comenzó en la provincia en 1.999 cuando un grupo de militares jubilados católicos vieron que este tipo de organización era el más adecuado para poder ayudar a quienes lo necesitan, puesto que la idea como tal nació en Estados Unidos en los años sesenta, extendiéndose después a Canadá. En Europa el primer banco de estas características fue el de París en 1984 y al año siguiente le siguió el de Bruselas. En los años 90 esta loable iniciativa llegó a España. Cada banco es autónomo, estando todos federados en Europa, siendo casi 500 los existentes en Occidente. En España entró la idea a través de Barcelona y en la actualidad todas las provincias españolas tienen su Banco de Alimentos.

El presidente del banco almeriense, Juan Azorín, que durante cuatro años ostenta el mandato, afirma que "no hay que ser católico para ayudarnos. Aquí se acepta a todo el mundo, sin distinción de raza, sexo o religión. Si viene un judío a echarnos una mano como voluntario, encantados. No se le pregunta nada a nadie".

Curiosamente la principal necesidad que tiene ahora la organización, tras la inauguración de sus nuevas y flamantes instalaciones es un 'torito', el tradicional vehículo que se utiliza para cargar y descargar los palés de alimentos, por lo que se ha hecho un llamamiento a quien pueda ayudar donando el torito para poder mover la mercancía con efectividad, ya que su valor ronda los 20.000 euros. Azorín afirma que "alguien nos tiene que echar un capote para el torito, aunque parece ser que la Junta no Andalucía nos va a ayudar. Vienen pronto los alimentos de la Unión Europea y tenemos que trabajar. Hasta ahora el ministerio nos pagaba un almacén en el Polígono San Rafael de Huércal de Almería donde nos hacían el trabajo".

Al plantearse la constitución del colectivo sus promotores comprobaron que en Almería había más pobreza y hambre de lo que se pensaba. Hay que recordar que Cáritas realizó un estudio hace unos años en los que se plasmaba que aproximadamente un 30% de la población almeriense rondaba los umbrales de la pobreza. El anterior obispo de Almería, Rosendo Álvarez, expresó a los pioneros de esta iniciativa, que hoy en día es toda una realidad, la idea de luchar contra tanta lacra social para impedir que la pobreza siguiera avanzando en la provincia. En la actualidad el fenómeno de la inmigración ha endurecido la situación. Juan Azorín reconoce que "Almería es uno de los sitios donde estamos un poco desbordados por la inmigración, pero qué vamos a hacer, hay que luchar".

Hace escasas fechas se procedió a la inauguración oficial de la nueva sede, con presencia de todas las autoridades apoyando esta magnífica iniciativa social, a la que ayudan regularmente empresas almerienses del sector agrícola, como por ejemplo Vicasol, SAT Las Hortichuelas de El Parador o Cehorpa, entre otra gran cantidad de colaboradores.

Gracias al apoyo del ayuntamiento de Roquetas de Mar, el de la capital o la Junta de Andalucía, entre otras entidades, se lograba hacer realidad la nave de Las Salinas, en un solar de mil metros que ha sido cedido por 30 años.

Para el Banco de Alimentos trabajan voluntarios como el argentino Pedro René López, que ya colaboraba en su país natal con este proyecto que allí se denomina Sociedad de Fomento, o el dominicano Juan Méndez, que junto al vicepresidente Patricio Martín o el mismo Juan Azorín, recogieron una mañana unos 1.500 kilos de productos hortofrutícolas cedidos generosamente por la SAT Las Hortichuelas, gracias a la labor del jefe de almacén, José Sierra y del gerente Manuel García. Sólo esta empresa dona de forma altruista desde hace 10 años unos 100.000 kilos anuales al Banco de Alimentos almeriense. Y no se trata de regalar los productos que se tiran porque no valen, sino los excedentes de buena calidad, los mismos que consumen quienes pueden permitirse pagarlos.

Desde la nave de Roquetas de Mar llegan alimentos a multitud de asociaciones benéficas de la provincia, como la Casa Nazareth o el comedor de la calle Alcalde Muñoz en la capital, guarderías como Estrella del Mar, programas de rehabilitación de toxicómanos como Proyecto Hombre, Noesso y Nuevo Rumbo,o residencias de personas mayores como, por citar sólo un ejemplo, Santo Domingo, en Santa Cruz de Marchena, un pequeño municipio de poco más de 200 habitantes a unos 30 kilómetros de la capital almeriense, desde donde se desplazaba una monja hasta la SAT Las Hortichuelas para recoger los alimentos.

Unas 150 asociaciones, que reúnen a unos 20.000 necesitados, son las beneficiadas por la solidaria actividad de esta organización, que cuenta con el apoyo administrativo de una trabajadora del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para sus labores de oficina. Juan Azorín, ante estas cifras, afirma "yo le digo al Señor siempre que si quiere darme más gente me la dé, pero también dame los medios, dame alimentos, porque sino ¿qué hago con la gente. Para qué hemos hecho esto? Si me das gente necesitada me tienes que dar alimentos. Nosotros pasamos ya del millón de kilos al año y nos ayuda todo el mundo, como cajas de ahorro, colegios, etc".

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