Secretos para construir un barco

  • La empresa almeriense Lamarca es uno de los referentes en la fabricación de embarcaciones de recreo

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Comprar un barco es un capricho que sólo se pueden permitir unos pocos. Aunque parezca un sueño inalcanzable para la mayoría, ya sea por la escasez de plazas de amarre o por su elevado precio, algunos empresarios se dedican a la construcción de todo tipo de modelos: desde los más básicos y asequibles al bolsillo medio, hasta los modelos más sofisticados.

Es el caso de la empresa Astilleros Lamarca, una sociedad que nació por el ánimo emprendedor de Antonio Lorente, quien, en su afán de inversión, adquirió unas instalaciones en la Calle Molinillo de la Carretera de Huércal de Almería, espacio donde actualmente se fabrican estas obras de arte. El responsable de compras, logística y planificación de la empresa, Víctor González, y el jefe de producción, Antonio Bernabé, explicaron las bases que hay que seguir para construir un navío. "El primer paso es crear un molde. Es la parte más difícil porque está hecha de fibra y con refuerzos de madera para que no se deforme", cuenta González.

Aunque el diseño se haga por ordenador, la creación depende de la mano de obra de 16 personas. La mayoría son artesanos y carpinteros. "Después de un proceso muy delicado, se lija la madera hasta que se consigue un acabado perfecto. Una vez superado este paso, empezamos a trabajar la capa interna, ya que un barco se construye desde el interior hasta el exterior", explica Bernabé.

Los barcos necesitan una pintura llamada Gel Coat que, además de protegerlo químicamente de los efectos de la sal, debe proporcionar una estética agradable para la vista. "Pintamos las piezas y les damos varias capas de fibra. Se dejan secar durante dos horas aproximadamente para que el material empleado se endurezca", admite González, mientras enseña una de las últimas creaciones de la empresa.

El secreto del buen astillero es el de obtener una proporción exacta entre la química, la física y la mecánica. Por esta razón, el resultado depende de la combinación de fibras de vidrio y resina de poliéster. "Una vez acabado este último proceso empezamos con el desmoldeo; se separa la pieza del molde, fabricamos el resto de las partes, como el cuadro de mandos o el techo, y juntamos las piezas como si se tratase del juego del Lego. La calidad del barco depende de la capacidad del astillero ", explican.

El perfil del cliente que acude a Lamarca suelen ser aficionados a la pesca. "Nuestro mercado se basa en la gente que descubre su pasión por navegar. Económicamente son asequibles porque nos encargamos, sobretodo, de fabricar modelos de iniciación".

Los miembros de la empresa coinciden en que el mayor problema al que se enfrenta un astillero es la falta de amarres en los puertos de Almería. De hecho, actualmente existe una lista de espera muy amplia de personas que solicitan un espacio para amarar sus naves. "Hay muy pocos amarres tanto en Almería como a nivel nacional. Hay clientes que no pueden comprar nuestros barcos porque no encuentran un lugar para dejarlo", denuncia Bernabé.

Se ha propuesto el objetivo de vender 10 barcos mensuales. El precio mínimo de sus modelos abarca desde los 16.000 euros hasta los 32.000 y los venden con o sin motor, ya que el precio de este último viene a remitir las tres cuartas partes de lo que vale la pieza. Además, el cliente debe tener en cuenta el tipo de licencia que necesita para conducirlo. "Los que más vendemos son los Ipen 505, que es el modelo más bajo y que tiene una potencia de 115 caballos. Según las esloras las autoridades exigen un permiso determinado. El más básico se llama titulín. Se lo saca todo el mundo porque es un examen muy sencillo, tipo test; parecido al carnet de conducir.

Aunque el sector ha dado un bajón considerable durante los últimos años, estas fechas son propicias para su distribución. "Estamos en la mejor época. Desde enero hasta julio debemos cumplir con las expectativas marcadas. Esperemos que haya suerte", admite González.

Los responsables lanzaron un mensaje a todas las personas que estén interesadas en comprar un modelo. "Le aconsejaría que se acercasen para ver como se fabrican y que visiten las instalaciones de Aguadulce Náutica Ginés Alonso o Sportmar de Roquetas. De hecho, tenemos preparada una actividad para el próximo mes donde todo el que quiera puede probar nuestros modelos en el puerto de Aguadulce", concluye González.

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