El Toblerone se encamina a su final entre protestas y la eterna batalla política

  • El Ayuntamiento defiende las obras que siguen en marcha Las protestas insisten en la "ilegalidad" de las formas en las que se llevan a efecto

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El Toblerone se acerca a su inexorable final. Poco se puede hacer desde un punto de vista legal ya para evitar que el símbolo del pasado minero de Almería, quede dispuesto para una operación de edificación de tres torres de las cuales dos serán para el Ayuntamiento con el que financiar un soterramiento que sigue tan lejano como hace quince años. Las obras continuaron el día de ayer; una de las torres quedó reducida a un amasijo de hierros que tiñó de rojo las aceras y la pasarela que salva las vías del tren. Cada vez se ven más mascarillas entre los vecinos ya que en algunos momentos del día las nubes cubren buena parte del barrio. Las chapas que cubren el edificio principal y los muros de hormigón que la sustentan van desapareciendo en unos trabajos que dan la impresión de estar acentuados por una prisa cada vez más incomprensible.

El alcalde de Almería insistió en la legalidad de las obras y en las medidas de seguridad con las que se llevan a cabo. También se mostró "satisfecho" ante la manera en que se desarrollan, "aunque siempre estas obras tienen inconvenientes que se intentan minimizar". Ante la actitud de la Policía Local que en la tarde del martes se negó a recoger una denuncia por el derribo del Toblerone, el alcalde de la capital reconoció que no conocía el tema y se comprometió a "averiguarlo, ya que si es así, no es la forma adecuada de responder".

Por la tarde le tocó el turno a su concejal de Urbanismo. Pablo Venzal pidió "mesura y tranquilidad a los dos grupos de la oposición" e insistió en que las obras de demolición "cuenta con todos los permisos adecuados y cumple escrupulosamente la normativa". El edil criticó la falta de rigor de "afirmaciones que no vienen a enturbiar una importante operación urbanística, definitiva para el futuro de esta ciudad", algo que volvió a ligar con las obras del "soterramiento". Venzal insistió en que "el derribo de El Toblerone no lo está llevando a cabo el ayuntamiento" aunque aclaró que "permaneceremos vigilantes al cumplimiento de todo lo relacionado con la seguridad y la normativa municipal. Es normal que en una demolición y más de este calibre, se genere polvo, peros e han dispuesto los medios necesarios para minimizar ese impacto, con una cuba de agua de 40.000 litros y una motobomba que riega la zona".

Por su parte y aunque la propia Plataforma ciudadana se había adelantado, Izquierda Unida, en boca de su portavoz municipal, Rafael Esteban, registró una petición para que el consistorio "vigile por el cumplimiento de la normativa en materia medioambiental. Estamos presenciando emisiones de partículas procedentes de los restos del mineral, así como la generación de ruidos y otras molestias ambientales", algo sobre cuyo cumplimiento manifestó "tener serias dudas".

También la Ejecutiva Local del PSOE criticó a través de su secretario general de la agrupación local, Fernando Martínez por lo que consideró "repentina demolición", una "decisión precipitada que se enmarca de en el panorama especulativo que el PP ha trazado en la ciudad" y se preguntó "porqué tanta prisa en derribar esa construcción industrial, hecho que contrasta con la pasividad del alcalde en otros temas como el soterramiento o la llegada del AVE a Almería". También la vicesecretaria general, Carmen Núñez, denunció "el simple afán especulativo que envuelve todos los convenios urbanísticos que se firman en esta ciudad durante la última década".

Mañana continuarán unas obras que pretenden acelerar lo más posible el margen del tiempo que tenían previsto. De nada han servido incluso las promesas de "construir un muro en las instalaciones deportivas del colegio Rafael Alberti como dijeron que iban a hacer, pero no hay nada de nada", señalaron desde la Plataforma. De continuar ese ritmo, los plazos se acortarán en un intento de minimizar el impacto de unas protestas que no tienen ninguna intención de parar. La amenaza sonó ayer por primera vez desde que comenzaran: "además del polvo, el derribo del Toblerone va a remover los lodos de una manera de hacer las cosas por encima de cualquier cosa, por encima de las personas. Podrán derribar el Toblerone, pero pediremos responsabilidades de porqué lo han hecho".

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