Vendedores buscan abaratar los puestos del nuevo Mercado

  • Los comerciantes de Los Ángeles no tuvieron que abonar nada al Ayuntamiento cuando remodelaron el edificio. El equipamiento de las barracas fue libre

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Los preparativos para la remodelación del Mercado Central de la capital no dejan de generar polémica entre los vendedores y el Ayuntamiento. La intención del Consistorio por convertir el edificio en un mercado de lujo va a costar tiempo y dinero a los comerciantes que, ya empiezan a perder la paciencia.

Recientemente han hecho llegar los precios de las futuras barracas a sus propietarios, que ahora cuestionan si merecerá la pena hacer frente o no a los elevados gastos que se les avecinan. Los puestos de pescado costarán 24.023 euros; los de frutas y hortalizas, 15.348; las carnicerías con obrador, 42.489; carnicerías básicas, 29.840; congelados, 21.134; y las charcuterías, 34.806 euros. Estas tarifas incluyen el equipamiento básico de las barracas. Los tenderos buscan alternativas que abaraten los precios de los nuevos puestos.

Esta situación no la vivieron los comerciantes del Mercado de Los Ángeles quienes no tuvieron que abonar nada por el gasto de remodelación del edificio. Aunque la magnitud de las obras es mayor en el del centro de la ciudad, el situado en la Rambla Belén experimentó cambios en su totalidad. Los puestos de carne, verdura y pescado fueron completamente remodelados, aunque del equipamiento se encargaron los propios vendedores. Se reformaron los aseos, la zona de cámaras y el resto de dependencias a las que se les da un uso no comercial.

Tampoco los cambiaron de ubicación, ya que el mercado provisional durante las obras se situó en las inmediaciones del actual edificio.

Tomando a sus compañeros como ejemplo, los vendedores del Mercado Central buscan ahora llegar a un consenso con el Ayuntamiento porque no todos podrán pagar las altas tarifas, que generará el equipamiento que pretende colocar el Consistorio en los diferentes puestos. Ante esto, los dependientes plantean ser ellos los que busquen su propio mobiliario adaptado además a sus necesidades de espacio. Consideran que, si lo que se busca es uniformidad, podrían fijar unas normas y que cada uno buscase los precios más asequibles a su bolsillo sin necesidad de adherirse a los del Ayuntamiento.

Pero al parecer esto no va a ser tan fácil. Los vendedores señalan que, de momento, el Consistorio de la capital no esta dispuesto a ceder en este asunto, por lo que quien quiera volver a vender en el Mercado Central cuando finalicen las obras, tendrá que pagar lo anunciado.

Otro aspecto que no tienen claro los tenderos es la situación en el Mercado Provisional. Hace varias semanas la edil de Salud y Consumo, Rafaela Abad, hizo llegar una lista en la que se deberán inscribir todos aquellos que quieran vender durante el trascurso de las obras, que podrán durar hasta tres años. Aquí, tampoco hay muchas opciones, y no se podrá interrumpir la actividad comercial, por lo que todo el que quiera un puesto en el nuevo edificio tendrá que estar en el provisional.

Existe la posibilidad de que los que una vez allí no quieran una nueva barraca renuncien a la misma. Las obras darán comienzo previsiblemente el próximo año.

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