Un arte milenario a flor de piel

  • Lleva haciendo tatuajes desde hace 18 años. Un gaditano que trabaja en Tatoomanía, una de las mejores de Almería

El verano es la mejor época para que los jóvenes luzcan sus tatuajes. Un arte milenario que procede de los egipcios, mueve a miles de personas y no entiende de razas ni sexos. Sergio Alonso Gámez lleva más de 18 años trabajando en el oficio y lo define como la más pura expresión del arte andante. "De niño me gustaba dibujar cómics y todo lo relacionado con el género Manga. Creo que mi pasión por los tatuajes surgió en Cádiz. Vivía cerca del Puerto de Rota, que siempre estaba lleno de militares, es decir, plagado de tatuajes. El primero que hice fue una rosa con un corazón en el brazo de un amigo. Aquél fue mi bautismo de fuego", admite, durante una pequeña pausa en su trabajo.

Entonces empezó a trabajar como ayudante en un estudio llamado Tatoo Lucio. Allí aprendió mucho y perfeccionó todas sus técnicas. De hecho, cinco años después, se trasladó a Almería y montó un negocio por su cuenta. "Llegamos a Almería en el año 1995. Nos dijeron que aquí vendrían muchos soldados, ya que estamos relativamente cerca de la base militar de Viator. A los legionarios les encantan los tatuajes y nos pareció un buen proyecto de futuro", cuenta.

Cuando llegó a Almería se encontró con un público muy moderno. Además de los militares, algunas tribus urbanas como los Skaters acudían habitualmente a su tienda. Con el paso de los años la cosa ha cambiado mucho. "Ahora viene todo el mundo. Tengo clientes abogados, policías, administrativos o periodistas. A los únicos que todavía no he tatuado son a los marroquíes, ya que su religión dice que deben salir de la tierra exactamente igual que entraron".

Siempre ha sido un fan de numerosos tatuadores como Mauricio(Brasil), Tintín (Francia y Robert Hernández (Madrid). "Me gustan los tauadores polivalentes. Hay diferentes estilos y creo que un artista debe saberlos manejar a la perfección. Desde el blanco y negro, el estilo trival, orietal o el Free hand, hasta la técnica All School - rosas, estrellas, golondrinas- de los años 40, que es la que más se ve o lleva ahora", explica.

La higiene es un factor fundamental y que marca la filosofía de su negocio. "Calidad e higiene deben ir unidas, no tatúo a personas menores de edad, nunca he tatuado un rostro y siempre empleamos materiales de acero inoxidable", concluye, mientras se prepara para dibujar otra de sus grandes genialidades.

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