"Ha aumentado el grado de crueldad en los homicidios"

  • El jefe del servicio de Patología percibe un cambio en la tipología de las muertes violentas

Juan Luis Sánchez Blanque es el jefe del Servicio de Patología del Instituto de Medicina Legal de Almería. Lleva 25 años en la profesión y asegura que a pesar de que Almería es una ciudad tranquila, tiene un elevado índice de homicidios.

Según indicó a este periódico, a lo largo de los años, por su experiencia como forense, ha comprobado que se ha producido un cambio en la tipología de los delitos. "La mayoría de los homicidios y asesinatos en esta provincia se producen por arma blanca y de fuego, sin embargo, se han incrementado los casos de fallecimientos con muerte violenta por fuertes golpes en la cabeza, principalmente desencadenadas a raíz de una discusión o un enfrentamiento", destacó Sánchez Blanque, quien al mismo tiempo certificó que en los homicidios "también ha aumentado el grado de crueldad". Uno de los ejemplos que puso para reflejar de forma más gráfica el dato fue una reyerta en la que los implicados utilizaron bates de béisbol como armamento de lucha.

Juan Luis asegura que un forense nunca se acostumbra a ver muertos, precisamente porque ningún caso es igual que otro. "Vemos cosas terroríficas y somos los únicos que sabemos exactamente todo lo que ha sufrido la persona antes de fallecer. La mayoría de las autopsias a las que nos tenemos que enfrentar nos dejan muy mal", acreditó.

En sus años de prisión, nunca se ha enfrentado a un caso tan complicado como lo fue el Caso Roquetas. Sin embargo, el peor recuerdo que guarda es el de su primera autopsia. Tuvo que examinar a un niño que murió en un accidente doméstico. "El pequeño iba con una botella de leche, cayó por las escaleras de su casa y dio con la cabeza en una puerta. Un cristal cayó sobre él y le cortó el cuello. Para mí fue un caso muy triste y uno de los que más me impresionó", indicó el forense.

Juan Luis Sánchez explicó que la actividad de su profesión ha evolucionado hasta límites inimaginables hace 15 años. Y es que en aquel entonces las autopsias se hacían en unas salas especiales que había en cada cementerio. Por norma general, eran habitaciones que no tenían luz ni agua corriente, y en ocasiones, ni siquiera tenían mesa para poner el cadáver. Eran condiciones penosas y muy tristes, tanto para la familia como para los forenses. "Recuerdo especialmente una, en la que tuve que encender los faros de mi coche para poder ver al muerto", explicó.

La autopsia es un acto obligado por la ley de enjuiciamiento criminal a toda aquella persona sospechosa de haber muerto de forma violenta, como los accidentes, suicidios u homicidios. También las muertes súbitas en las que hay que esclarecer si ha habido envenenamiento o cualquier otra causa. El principal objetivo es establecer las causas y las circunstancias de la muerte, así como la data. No sólo es saber de qué se ha muerto, sino reconstruir unos hechos para ver cómo ocurrió todo.

La autopsia no es sólo el hecho de abrir el cadáver, sino la unión de todas las piezas y pistas para elaborar un diagnóstico.

Como norma general, las autopsias se suelen hacer en un día con una duración de tres horas. He llegado a hacer hasta ocho en un día.

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