La bendición de San Antón

  • El santo parte de la iglesia de San Juan hasta su ermita Tras el agua bendita para las mascotas, subasta de dulces y rabicos

En su mayoría perros, pero también otras mascotas como peces, recibieron ayer la bendición de San Antón, patrón de los animales, en el barrio de Pescadería.

El santo, a cuya imagen le acompaña un pequeño cerdo (considerado el protector de los animales domésticos y de la granja), se convirtió ayer en centro de devoción de los almerienses que quisieron bendecir con agua a sus mascotas para obtener un año de salud y de amor para sus más fieles compañeros.

Los actos religiosos comenzaron en la parroquia de San Juan Evangelista a las 12:00 horas con la celebración de una santa Misa, oficiada por el párroco de la iglesia y vicario general de la Diócesis de Almería, Tomás Cano, y que contó con la actuación del coro Armonía (Adojar). Tras finalizar, se repartieron pequeñas rosquillas a cambio de un simbólico donativo que tiene como fin recabar algo de dinero para la rehabilitación de la parroquia.

Bajo la amenaza de lluvia, que no llegó a cuajar, la imagen del santo salió del templo en procesión por las calles del entorno de la Plaza de Pavía en el barrio de Pescadería portada por los vecinos y acompañada por los fieles, algunos animales y la banda de música hasta llegar a la ermita de San Antón. Si bien no fue un largo recorrido, el encanto familiar de esta procesión junto a un marco incomparable a los pies de la Alcazaba, le hace ser uno de los actos religiosos más cercarnos al pueblo donde de otra forma no tan convencional los ciudadanos más se implican.

Con la culminación del acto procesional arrancaba la bendición de las mascotas llevada a cabo por el párroco de San Juan. Una tradición pintoresca por la cual dueños y animales se acercaban a don Tomás para recibir el agua bendita. A continuación, como marca la tradición, se procedía a la subasta de postres caseros y los conocidos rabicos (el apéndice del cerdo) con los que seguir sumando fondos para rehabilitar la parroquia. Repetía un año más como subastador el locutor de radio almeriense, Alfredo Casas, quien animaba las pujas.

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