Las obras del colegio paralizadas y los niños en aulas prefabricadas

  • El AMPA denuncia la situación de unas obras que llevan paradas meses y no solucionan cuatro años de problemas

Los niños del colegio Miguel Zubeldia de Serón cumplen este año su cuarto curso en un centro formado íntegramente por aulas prefabricadas, una situación que los padres y madres han decido denunciar ante la falta de acuerdo entre la empresa constructora y la propia Delegación de Educación. Reclaman una "inmediata solución y un acuerdo que sirva para reanudar las obras que debían haber terminado el pasado mes de junio". La directiva urge a los implicados a "agilizar los trámites administrativos pertinentes que de una vez por todas acaben con la provisionalidad de unas aulas que se programaron para 14 meses y que se alargan ya por demasiado tiempo. Ahora empezará el frío con las temperaturas que se alcanzan en Serón y nuestros hijos reciben clase en un centro donde todas las instalaciones son prefabricadas, sin pistas deportivas, sin lugares de encuentro, ni gimnasio ni lugar para las clases de música o apoyo" afirma la presidenta del AMPA, Yolanda Pérez.

Las obras para la construcción del nuevo colegio de Serón se iniciaban en abril del pasado año con un plazo de ejecución de algo más de un año, pero desde el pasado mes de junio permanecen paralizadas, a pesar de que se encuentran al 70% de su ejecución. Es por ello que el pasado 3 de octubre se celebraba una reunión entre los padres, el ayuntamiento, la Delegada de Educación, Isabel Arébalo y el portavoz de la empresa UTE Gesforal-Aguaema, responsable de las obras. El cruce de acusaciones de los dos últimos, Junta y constructora, en cuanto al pago de las obras, es según los padres el motivo de la falta de entendimiento. "La deuda según la Junta con dicha empresa asciende a algo más de 66.000 euros, una cantidad según la Delegada, insignificante para una inversión superior a los 1,5 millones de euros. Añadía además que los pagos a dicha empresa se están efectuando de manera regular y no son motivo para paralizar las citadas obras" explica Pérez. Por parte de la empresa en cambio cifran la deuda en unos 104.000 euros, después de que la semana pasada les abonaran una cantidad similar por dos certificaciones correspondientes a junio y julio de este año. Para los responsables de la constructora así es muy difícil trabajar, subrayando la poca financiación bancaria en la situación económica actual, que les impide seguir las obras con las condiciones de pago que realiza la Junta.

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