El derrumbe de una roca en Gádor desaloja a once familias

  • Un total de 700 toneladas cayeron sobre un edificio ocasionando un corte de 4 metros en la montaña · El acceso al siniestro dificulta la actuación de los obreros

A las 4 de la tarde de ayer 50 vecinos de la calle Juan Hernández de la Villa de Gádor fueron desalojados por el desprendimiento de una roca de más de 700 toneladas. Las once familias, residentes en los dos edificios y en la vivienda unifamiliar que desocuparon sus casas, advirtieron en la madrugada del viernes un temblor que pensaron que se trataba de un terremoto similar al del pasado día seis.

Una residente en uno de los bloques subió a tender la ropa a la terraza y fue cuando vio que una enorme roca se había separado de la montaña. Inmediatamente se puso en contacto con la teniente de alcalde, Lourdes Ramos, quien alertó al servicio de emergencias del 112, a la policía local y a los bomberos de la capital que se desplazaron hasta el lugar de los hechos para asegurar la zona y buscar una solución a la situación que pone en riesgo la estructura de tres edificios.

Los propietarios y residentes en los inmuebles afectados decidieron realojarse en casas de familiares por miedo a posibles desprendimientos.

Además, el Consistorio ha puesto otras alternativas a los desocupados para evitar que estén en sus viviendas por precaución.

Los servicios municipales se pusieron en contacto con técnicos de la Diputación Provincial de Almería, a la par que se contrataron de forma urgente los servicios de una empresa para que inicie, lo antes posible, los trabajos necesarios para deshacer la roca que se encuentra en la terraza del edificio, antes de que su peso dañe aún más las estructuras y caiga sobre las viviendas. Para ello, dos arquitectos hicieron un primer estudio de la situación del terreno para comenzar hoy con los trabajos pertinentes.

El corte producido por el desprendimiento es de aproximadamente cuatro metros y su precipitación arrastraría a otras rocas menores pero de importante tamaño que causarían más daños. El principal inconveniente que presenta la operación es el acceso hasta la roca que amenaza con caer. El Consistorio tranquilizó a los vecinos asegurándoles que las obras para quitarla y reparar los daños sufridos comenzarán en seguida. Para ello, se pusieron en contacto con Protección Civil.

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