La desaparición del 'Beti Donosti'Tragado por el mar

LAS informaciones meteorológicas previstas para el día 23 de abril de 1991 no alertaban precisamente de grandes fenómenos atmosféricos adversos para la provincia de Almería. La mar andaba un tanto de revuelta tras la caída del poniente pero nada hacía presagiar que su estado pudiese dificultar seriamente la navegación en un corto intervalo de horas.

El pesquero "Beti Donosti" había llegado una semana antes al puerto de Almería para repostar combustible y además tenía pendiente unas reparaciones en la sala de máquinas, nada de importancia, por lo que el patrón decidió aprovechar la estancia en la capital almeriense para poner a punto la embarcación y de paso dar unos días de descanso a la tripulación.

El pesquero, dedicado a la pesca por palangre, estaba matriculado en San Sebastián, con tripulación gallega, desplazaba un total de diecinueve toneladas de registro bruto y estaba equipado con varios motores de 125 caballos de potencia.

Su desaparición en alta mar, con siete pescadores a bordo ha sido una de las mas destacadas tragedias ocurridas en el litoral almeriense en los últimos diecisiete años. Tras el naufragio solo apareció el cadáver del armador y patrón del pesquero, Javier Campaña Bermúdez, cuyo cuerpo sin vida y mutilado fue localizado por otra embarcación en las inmediaciones de la dársena del puerto murciano de Aguilas unos días mas tarde de conocerse el alcance de la tragedia.

El pesquero "Beti Donosti" salió del puerto almeriense a medio día del 23 de abril de 1991 con rumbo hacia la zona entre el Cabo de Gata y el Cabo Sacratif, entre unas diez y doce millas de la costa, donde habitualmente faenaba. La última vez que fue visto por otras embarcaciones fue esa misma tarde, navegando frente a las costas de Retamar, doblando el Cabo de Gata, cuando había empezado a levantarse un fuerte temporal de levante.

De hecho, la Marina Mercante, informó entonces que el hundimiento del pesquero pudo producirse esa misma noche, al intentar doblar el Cabo de Gata una arriesgada maniobra que entraña un grave riesgo por las fuertes corrientes marinas existentes en sus proximidades, con el añadido de la presencia del viento de levante por lo que en días de fuerte temporal es frecuente ver fondeados a varias millas del cabo de Gata barcos mercantes de gran tonelaje.

Se ha barajado como punto donde se produjo el naufragio, una zona bautizada por los pescadores como "El canto de Almería", a unas cuatro millas al sur de Cabo de Gata, con profundidades de más de trescientos metros y con un fondo marino plagado de simas y de extremadas dificultades para rastrearlo.

Junto al armador y patrón Javier Campaña, iban enrolados en la tripulación los hermanos Juan José y Roberto Pensado, Manuel Carril, Baldomero Evangelista, Manuel Suárez y Domingo Tajes, cuyos cadáveres no llegaron nunca a aparecer, suponiéndose que el hundimiento se produjo en breves minutos mientras los tripulantes dormían quedando atrapados entre la estructura de la embarcación sin darles tiempo a reaccionar.

Unos días después de su desaparición denunciada por el representante del armador del pesquero en Almería, al no haber forma de comunicarse por radio con la tripulación, se iniciaron las labores de búsqueda del pesquero. En la mar, remolcadores y embarcaciones de la Dirección General de Marina Mercante, junto a helicópteros y aviones del Servicio Andaluz de Rescate, rastrearon un amplio radio de mas de treinta millas en diversas direcciones por el litoral almeriense intentando localizar al pesquero o algunos vestigios del naufragio.

La búsqueda del pesquero se prolongó por espacio de varias semanas. Siete meses mas tarde, a mediados del mes de noviembre, el pesquero almeriense "Barranco y Fernández" mientras faenaba rescató de entre sus redes restos del barco- la toldilla de popa- y varios mástiles partidos en la zona del llamado "El canto de Almería".

Anteriormente en el mes de julio, otro pesquero murciano halló algunos restos del naufragio frente a San Juan de Terreros en Pulpí, lo que hizo entonces sospechar a las autoridades de la Dirección General de Pesca, que las corrientes marinas fueron desplazando lentamente la embarcación en el fondo del mar.

Una vez más, la mar dio sepultura a unos hombres fuertes y duros cuya muerte les sorprendió silenciosamente a más de 1.000 kilómetros de sus tierras, sin que desgraciadamente sus familiares, hayan podido tener un sitio donde llevarles unas flores mientras evocan sus recuerdos. Hasta la fecha la desaparición del pesquero "Beti Donosti" y la muerte de siete personas ha sido el naufragio de mayor calado en las aguas de Almería.

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