"Es desproporcionado lo que nos hicieron, sobre todo por la familia"

  • El primer edil zurgenero recibió a Almería Actualidad en su domicilio pocas después de ser puesto en libertad tras dos días detenido · El alcalde recuerda las horas que permaneció en los calabozos

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El primer edil del Ayuntamiento de Zurgena ha podido descansar brevemente gracias a un nutrido grupo de amigos que han procurado que nadie molestase a la persona que, a su juicio, es perseguida implacablemente. En un lugar muy apartado de cualquier núcleo urbano próximo, Cándido Trabalón se muestra tranquilo, dispuesto a entablar conversación, previa advertencia de que algunos asuntos son intocables porque han de ser tratados antes con los abogados.

- ¿Cómo se encuentra de ánimo?

- Con un torrente de sentimientos muy variopinto. No sé todavía cómo explicarlo.

- ¿Qué hizo ayer al llegar a casa?

- Ducharme, aunque tardé mucho tiempo en llegar a casa. La gente me saludaba, me retenía.

- ¿Se lo esperaba?

- En parte sí, pero no tanto. Me emocioné, ayer estaba muy emocionado, fueron todo emociones, oía que tiraban cohetes, en todas las barriadas lanzaban cohetes. Es muy fuerte eso.

- De qué hablaron usted y su mujer al quedarse solos en casa

- Bueno, de todo y de nada. Lo que sí me he dado cuenta al ver a mi mujer, a mis hijos, a la familia, a los amigos, es que quizá lo pasan peor los que están fuera porque no saben qué esta pasando ni como nos encontramos, que los que estábamos dentro

- ¿Ha podido dormir?

- Poco, pero más de lo que pensaba. Al salir de la celda, estaba reventado, aquello es lamentable, ahí si que no podía dormir.

- ¿Qué ha sentido al abrir los ojos hoy en su casa?

- Esta mañana es cuando han salido los nervios. Todo el malestar ha salido esta mañana. No podía ni comer una fruta, tenía el estómago totalmente revuelto. Los nervios, que se han soltado después de tanta tensión.

- Cuáles son sus planes para hoy

- Descansar todo lo que pueda y ya ve, estar con los amigos, con la gente que uno sabe que no te va a fallar, con María que ha venido a verme, espero ahora que llegue mi mujer de Chirivel, el pequeño no ha querido ir, hoy se ha quedado conmigo, y mañana empezar a preparar la rueda de prensa en la que vamos a contar las barbaridades que se han cometido con nosotros.

- ¿Qué sintió cuando lo detuvieron los agentes de la Guardia Civil?

- Indignación, rabia, impotencia

- ¿Cómo pasaba el tiempo en la celda?

- Pensando, no puedes hacer otra cosa en una habitación de 2x4 con un colchón y una puerta blindada. No sabes si es mediodía o de noche. Intentaba saberlo por la clase de bocadillo y de fruta que me daban.

- ¿Pensaba en la familia, en su dios, en la vida?

- Te da tiempo a pensar mucho. Lo que más pensaba era en mi mujer y mis hijos, que les dirían en la escuela, cosas así. La cabeza no para.

- ¿Merece la pena ser alcalde?

- Pues, allí dentro también me lo planteaba. Que le iba a decir adiós al Ayuntamiento, que ya estaba bien de aguantar y aguantar.

- ¿Y, ahora?

- Y que al salir ves los periódicos con el apoyo de la gente, con la preocupación, con el ánimo que te dan y no puedes dejarlo.

- ¿Es un acto de valentía?

- No lo sé, yo diría que es un acto de responsabilidad.

- Dígame algo que ahora mismo le ronde por la cabeza

- Que me parece desproporcionado lo que hicieron. Nos podían haber citado como en otras ocasiones y no habernos hecho pasar este trago, que al final lo pasan los hijos, la familia. Solo lo sabe quién lo pasa. Porque, además, no tengo nada de qué avergonzarme, no es para presentarme así ante la gente. Podían haberlo hecho de otra manera.

El paseo por el pueblo en compañía del empresario Antonio López (también detenido y puesto en libertad) es interrumpido a cada poco. Unos le paran para darle un abrazo, otros le dan la enhorabuena, desde los coches le saludan de viva voz y con el claxon, en los bares es saludado a gritos desde detrás de las barras. La insistencia en encontrar opiniones discrepantes ha sido infructuosa. Haberlas, las habrá sin duda. Una de dos: o no se quieren manifestar públicamente, o no se ha sabido buscar a pesar de lo buscado. Por poner, no se han encontrado a los concejales del PSOE, tal vez porque era sábado, tal vez porque era la hora de la comida, tal vez.

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