La 'dictadura' del gasoil sitúa a la pesca al borde del abismo

  • El sector amarra indefinidamente desde hoy los más de 300 barcos · Afecta a más de 7.000 familias en la provincia · Las lonjas estarán sin pescado fresco

Eran las seis de la tarde cuando amarraban por última vez las embarcaciones en el Puerto de Almería, ayer, para comenzar con una movilización que será secundada en toda España, con un paro indefinido, en protesta por los elevados precios del gasoil.

Lejos del ambiente animoso de otras ocasiones, los rostros de los pescadores hablaban por sí solos. Desolación, nostalgia, rabia, frustración...

La escalada de precios del petróleo ha situado al sector al borde del precipicio. En la actualidad, el coste del litro es de 78 céntimos de euro, muy lejos de los 30 céntimos que reclama la pesca como cifra razonable para poder faenar de forma rentable.

Uno de los oficios más antiguos del mundo otea el horizonte con la amargura que le otorga tener plena conciencia de que, quizá, estemos asistiendo a sus últimas bocanadas de vida.

Los primeros pescadores de la Humanidad realizaron sus capturas como medio de subsistencia. Aunque hoy, en teoría, es un negocio, se ha convertido en una actividad que ni siquiera les da el 'privilegio' de poder subsistir. Por eso se han plantado. La supervivencia de la pesca, no sólo en Almería, está en juego.

Sus únicas armas para que el Gobierno central les escuche son las movilizaciones. Desde hoy, han planteado un amarre indefinido de toda la flota pesquera, que dejará sin pescado fresco a las lonjas. También hoy se manifestarán en Madrid, frente al edificio del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, para que atienda su petición de poder utilizar un gasoil a un precio rentable y competitivo.

En Almería, son cerca de 350 los barcos que permanecerán inmóviles, un paro que afecta a alrededor de 7.000 familias. En 2007, la provincia vendió más de 12 millones de kilos en los puertos de Almería, Adra, Carboneras, Garrucha y Roquetas de Mar. Estas ventas supusieron unos ingresos de algo más de 36 millones de euros, unas cifras muy similares a las registradas hace 17 años. Desde entonces y hasta ahora, los datos han estado muy por debajo.

Los pescadores ya se movilizaron en octubre de 2005 en protesta por el gasoil, cortando la carretera en la rotonda de Pescadería y bloqueando el puerto de la capital durante dos días. Entonces, el precio del combustible era de 31 céntimos de euro el litro, muy lejos de los 78 céntimos que mostraba ayer el panel del surtidor que hay junto al faro, en el Puerto de Almería.

Los 2.000 litros que necesita un barco de arrastre para poder faenar cada día suponen una inversión inasumible para los pescadores almerienses. Hombres curtidos, muchos de ellos hace tiempo que perdieron la cuenta de los años que llevan dedicados a la mar, casi con salitre en las venas, se resistían ayer a dejar de luchar por una actividad a la que han dedicado su vida y con la que mantienen, a duras penas, a sus familias, educan y visten a sus hijos.

Desde hoy, la pelota está en el tejado del Ejecutivo, que es quien tiene posibilidad para negociar medidas para abaratar el coste del gasoil, así como para mantener una actividad considerada estratégica por la Unión Europea, aunque sus ayudas sean cinco veces inferiores a las que cobran los agricultores. El asunto ya se ha politizado y el PP ha pedido al Gobierno que diga lo que va a hacer.

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