El reportaje

Bajo el signo de la expansión Mineros, fundidores y comerciantes de plomo en Fondón

  • La minería del plomo en la Sierra de Gádor conocerá tiempos esplendorosos en los cuales las posibilidades de empleo se multiplicaron, encontrando ocupación su población y muchos forasteros

Afinales del siglo XVIII y comienzos del XIX la explotación privada de los recursos mineros, hasta entonces prácticamente monopolizada por el Estado, se va consolidando progresivamente, a pesar de que seguían pesando importantes trabas por parte de la Real Hacienda. Mientras la extracción continuaba con las mismas técnicas de épocas anteriores, la metalurgia experimenta cierta reestructuración, junto a los antiguos "boliches" de la sierra aparecerán nuevas instalaciones.

Simón de Rojas Clemente en 1805 recorrió el territorio realizando observaciones y recabando información para su Historia Natural del Reino de Granada: "La fábrica está a un cuarto de hora del Fondón, a su oeste, a la falda de la Sierra. Al oeste de la fábrica y casi junto a ella se avanza un cerro dentro del valle que lo parte casi en dos, uno que es de riego, el otro que es casi todo secano.

En la fábrica de Fondón sorprende el monte de dos millones de arrobas de alcohol (galena, mineral de sulfuro de plomo). Don Francisco Angulo, Director General de Minas, del Consejo de Su Majestad, subsiste aún en El Fondón, va ya un año y medio que vino, con su comisión de arreglar lo concerniente a plomos en la provincia.

En El Fondón tienen tres hornos de reverbero y dos castellanos".

La Orden de 25 de octubre de 1820, liberalizó definitivamente tanto la extracción como la fundición del plomo, al permitir el laboreo y beneficio de minerales por particulares. La minería del plomo en la Sierra de Gádor conocerá tiempos esplendorosos en los cuales las posibilidades de empleo se multiplicaron, encontrando ocupación su población y muchos forasteros, además de en la extracción del mineral, en las fundiciones que se levantaron, en el acarreo de los productos y en otros trabajos suplementarios.

El movimiento de personas en los municipios con jurisdicción en dicha sierra se hizo muy palpable: En el "Registro de pasaportes expedidos en Fondón a personas pobres y sin retribución", en 102 localizados, periodo de tiempo comprendido entre el 1 de enero y el 28 de julio de 1828, analizado el apartado "punto a donde se dirigen", resulta que 28 se encaminan a la Sierra de Gádor y 2 a la "fábrica de las Plomeras", mientras que el resto lo hacen temporalmente a Laujar, Berja, Adra, Felix, Almería, Bentarique, Instinción, Purchena, Serón, Tíjola, Zurgena, Alhabia, Baños de Sierra Alhamilla, Mojácar, Huércal-Overa, Arboleas, Níjar, Lubrín, Granada, Guadix, Baza, Cúllar de Baza, Huéscar, Puebla de don Fadrique, "Fábrica de las Águilas", Lorca, Caravaca y Murcia.

A partir de 1830 la minería de Fondón, como la del resto de la Sierra de Gádor, periódicamente se mostrará basculante, la caída de precio del plomo inexorablemente vino acompañada por la bajada de producción, a las moderadas recuperaciones seguirán nuevas crisis. En todo este tiempo se mantienen las anticuadas formas de extracción, mientras que en la metalurgia la reconversión no fue más allá de la sustitución de los hornos "boliches" por los denominados del país, de características parecidas, aunque ofreciendo la ventaja de una mayor capacidad de fundición. El plomo en forma de barras era expedido fundamentalmente a los mercados exteriores, mientras fundidores y comerciantes pretenderán controlar la producción.

La explotación minera resultó ser una importante fuente de ingresos aunque no para todos los participantes en su proceso, los beneficios fueron especialmente elevados para la minoría de fundidores y comerciantes, pero la acumulación individual se manifestó reducida para la multitud de obreros mineros, cuyas condiciones de trabajo continuaban siendo muy duras, dramáticamente duras, como se pone de manifiesto, entre otros testimonios, en los de Manuel Rodríguez Carreño (Topografía Médica y Estadística de la villa de Dalías, Almería, 1859) y Casimir Delamarre (La province d'Almeria économique et sociale, Boletín de la Sociedad de Geografía de París, T.XIII, junio y julio de 1867).

En Fondón no faltaron exportadores de plomo, Francisco Godoy Moya en 1836 lo hizo por valor 28.464 reales, Gabriel Martín Garvín 1836-1840: 218.510 reales, otros exportadores fueron Francisco Godoy Peralta y Francisco Godoy Calvo.

El Archivo Municipal y probablemente algunos privados ponen de manifiesto que Fondón, como ocurre en otros espacios almerienses, a finales del siglo XIX y primera mitad del XX, no fue ajeno a lo que se ha venido en denominar "la Minería del papel": peticiones de concesiones, muchas de las cuales realmente no pasaban de la solicitud y su formalización administrativa.

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