Las faldas de la Alcazaba fueron de los romanos

  • Descubren un asentamiento mucho más antiguo que el propio conjunto monumental El Mesón Gitano se convierte en la 'mina' de la arqueología

Cuando hace poco más de dos meses los arqueólogos se adentraban en el Mesón Gitano con un primer sondeo esperaban encontrar restos de relevancia, pero no de tal envergadura como para revolucionar el mapa de la Almería antigua. Las excavaciones realizadas, y que aún prosiguen, han dejado al descubierto un asentamiento anterior a la etapa islámica. Son restos romanos, probablemente del siglo III o IV, y su propia naturaleza los convierten ya en Bien de Interés Cultural y en nuevo polo de atracción histórico, científico y turístico.

Siglos antes de que los árabes construyeran la Alcazaba, sus faldas, eran romanas. De los 42 sondeos arqueológicos efectuados durante este verano, el corte 17 ha sido revelador. Ubicado a escasos metros de la entrada al conjunto monumental, el equipo de arqueólogos compuesto por Belén Alemán, Rocío Díaz, Jerónimo Santos y Nicolás Suárez se topó con la gran sorpresa: una torre y un lienzo de muralla, cuya estratificación ha sido identificada como de la época romana, posiblemente del romano tardío. "Estas estructuras preislámicas que han quedado al descubierto engrandecen el pasado histórico de nuestra ciudad", resalta Alemán, directora de la investigación, quien puntualiza que hay trabajo por delante para poder afinar la edad de estos restos y para qué se construyeron.

Pueden ser defensivos y hay otras pistas como que esta fortificación fue levantada junto a una fuente de agua. Lo que tienen claro los investigadores es que se trata de un asentamiento romano o tardoromano, ya que han aparecido utensilios como vasijas de cerámica y otras piezas que denotan la existencia de un poblado.

"En la ciudad se han documentado escasos restos de estructuras preislámicas, aislados en distintas partes de la capital. Los resultados de las excavaciones aportan tanto restos estructurados como es la muralla y la torre, así como niveles estratigráficos 'in situ' de esta ocupación romano o del romano tardío tan poco investigada y de la que tenemos escaso conocimiento", abunda Alemán.

Las obras del Mesón Gitano, un proyecto cuyo origen era dotar a la ciudad de un centro social en un enclave privilegiado aprovechando las cuevas del viejo hotel, se han convertido en una verdadera mina arqueológica. La hospedería se adaptó a la ladera sin llegar a tocar al subsuelo y la nueva urbe se desplazó de esta zona quedando preservada. En los más de 100.000 metros cuadrados de extensión excavados se ha encontrado un completo poblado compuesto por más de una veintena de viviendas del siglo XII y XIII, en un estado de conservación magnífico, favorecido posiblemente por "el abandono del lugar por causas naturales, como terremotos", que pudieron sellar con escombros estas casas anteriores a la época taifa, funcionando de barrera protectora.

Bajo los plásticos que ahora cubren la zona, se esconde el modelo doméstico con ese conjunto completo de viviendas, zonas comunes, calles y adarves. Es un yacimiento único en España, por su extensión y nivel de conservación -hay alzados de hasta dos metros de altura y alacenas en perfectas condiciones-, y también por una peculiaridad que lo hace singular y diferente a los yacimientos de Los Guajares en Granada, y Siyasa en Murcia. De hecho, el investigador de este último ha visitado ya los descubrimientos almerienses. "Y quedó -agrega la directora- impresionado". Y es que las del Mesón son las primeras viviendas de esta época con cuevas. "Las utilizaban como complemento, como silo para el grano", explica Alemán. En el área de trabajo también han aparecido un gran número de pozos, algunos de tal profundidad que no han podido ser explorados en su totalidad. Estos pozos y las cuevas conducen a los investigadores a la hipótesis de que el poblado era una zona de almacenamiento y extracción de agua para el propio suministro de la Alcazaba.

Además, han aparecido centenares de piezas de todo tipo: vidrios, metales, cerámicas, capiteles, materiales de construcción, tuberías (atarones), bolas de cañón... Son, nada menos, que 600 cajas cuyo contenido, a analizar, despejará más secretos de la historia. Algunas de estas piezas, como una pila de abluciones o albahaquera con un león tallado, se encuentran expuestas de forma temporal en el Museo de Almería.

Es un filón turístico con el que el Ayuntamiento se ha encontrado, "un milagro arqueológico", que el alcalde, no duda explotar con un edificio, el del Mesón Gitano, desde el cual los visitantes podrán ver este poblado a través de paredes de cristal y sobre una cubierta exterior en 2017. Las obras acaban en diciembre, empezando un año de trabajo para la musealización.

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