Dos griegos se suben al Olimpo del humor con la ayuda de los mortales

  • Malaje Solo consiguió arrancar las carcajadas del público ejidense

Una pata de jamón como violín y una tripa de salchichón como flauta. Con estos músicos tan peculiares, cualquier cosa se podía esperar de la representación de Malaje Solo con Humor platónico en el Teatro Municipal.

La música griega sonaba antes de comenzar el espectáculo, el decorado con columnas indicaban sobre lo que iría el espectáculo, pero nadie podría esperar lo que se avecinaría con la representación de José Antonio Aguilar (Aristón) y Antonio Blanco (Platóteles).

Los humoristas empezaron como unos músicos un poco surrealistas, para comenzar con la representación de su obra sobre el mundo griego. A un lado del escenario se colocó parte del público que fue calificado por los cómicos como el Olimpo, la zona VIP. Como dioses que se convirtieron durante más de una hora, fueron ataviados con algunos objetos que los personalizaba como un dios en concreto. Los asistentes que se encontraban en sus butacas no estaban libres de salir a escena. Denominados como vulgares y simplemente mortales, ayudaron a los dos humoristas a sacar las carcajadas de los asistentes.

Al primer mortal, le colocaron un casco, lo subieron en un carrito y le pusieron la L de recién sacado el carnet. A otro de los que salieron a escena, le colocaron una barba y una peluca y le obligaron a elegir entre tres muñecas, que cada una correspondía a una diosa. Cada ayuda que se le proporcionaba a los humoristas, era premiada con una loncha de jamón. El sátiro y la ninfa, que también eran del público, fueron de los más divertidos. Al salir del Teatro, los cómicos acompañó al público a la puerta.

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