La guerra del agua tiene paralizadas las obras de urgencia en Carboneras

  • Ni Acuamed, ni el Ministerio de Medio Ambiente, ni la dirección de la planta desaladora tienen aún noticias de la actuación que aprobó el Consejo de Ministros con 12 millones de euros de inversión

Han pasado más de veinte días desde que el Consejo de Ministros aprobara las obras de emergencia para facilitar la utilización de los recursos de la planta desaladora de Carboneras, la mayor fábrica de agua de Europa, y todavía no se ha movido una piedra. Ni en el Ministerio de Medio Ambiente, ni en Acuamed y ni tan siquiera en la desalinizadora saben cuando van a dar comienzo unas obras que, en plena batalla por el agua del Ebro, se han visto relegadas a un segundo plano. Los 12 millones de euros que se aprobaron para la conducción terrestre de la balsa de la desaladora hasta el dique del Puerto de Carboneras y para su conducción submarina hasta un campo de boyas donde iban a coger el agua los tanques-cisterna siguen esperando que Ferrovial, la empresa adjudicataria de las obras, los quiera gastar. Pero, de momento, no hay nada de obras, ni de planos. Fuentes del PSOE de Almería argumentan de manera oficial que, a pesar del trasvase del Ebro que llegará a Barcelona y área metropolitana, el proyecto para llevarles también el agua de la desalinizadora de Carboneras sigue adelante. Sin embargo, las intenciones del Gobierno y de la nueva ministra de Agricultura y Medio Ambiente no están nada claras.

Ahora que están las aguas más que revueltas con el trasvase del delta del Ebro, con críticas de las comunidades autónomas del PP en el Mediterráneo, valenciana y murciana, del tejido empresarial, los regantes y hasta algunos de los sindicatos agrarios, el Ejecutivo no quiere mover pieza para no incendiar más los ánimos, sobre todo en Almería dónde ya cuenta con una oposición considerable. Los presidentes de Asempal y la Cámara de Comercio han pedido al Gobierno "igualdad" y que el trasvase sea extensible a nuestra provincia que siempre ha sido la más deficitaria del país. Desde el Partido Popular de Almería han criticado con dureza el silencio de Chaves ante el trasvase de agua del Ebro a Barcelona y sobre todo su "pura contradicción" a la hora de definir una política hídrica. A juicio del presidente provincial del PP, Gabriel Amat, "hace 12 años Chaves abogada por realizar trasvases de la España húmeda a la seca, luego no dudó en derogar el trasvase del Ebro que iba a traer agua a Almería y ahora en lugar de defender nuestros intereses guarda silencio y nos humilla al jactarse de que en la provincia ya tenemos agua suficiente".

La Federación de Regantes de Almería también se pronunció ayer al considerar el trasvase de agua a Barcelona como "punto de ruptura frente al talibanismo que ha impregnado la política hídrica de los últimos cuatro años de la ex ministra Narbona". A juicio de los regantes, "sienta un precedente a la hora de reivindicar un trato igual para todos". Los dirigentes de Murcia y Valencia anunciaron que llegarán al Constitucional.

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