Casi diez mil inmigrantes dicen adiós a la provincia en un año

  • La mitad de las bajas pertenecen a ciudadanos de la Unión Europea Los rumanos también han hecho las maletas

El flujo ha cambiado, Almería está perdiendo población extranjera a pasos agigantados, está dejando de ser una provincia inmigrante. El contrapeso en la balanza lo ponen los españoles, que en 2013 se han instalado en Almería 3.000 más de los que se han ido. Pero los extranjeros, que en 2012 eran un total de 155.404, a 1 de enero de 2013 son 146.656. La crisis ha hecho que estos hayan tenido que viajar nuevamente a su país, o a otros, en busca de un mejor futuro económico. La provincia ha perdido más de 5.000 habitantes en un año, ha pasado de tener 704.219 a 669.329.

De los que se han ido, la mayoría procedían de la Unión Europea. De los 82.900 que habitaban en Almería en 2012, se ha pasado a un total de 76.458. Los rumanos también han hecho las maletas, en 2012 era más de 30.000 y ahora no llegan a 27.500. Los que sí siguen sumando integrantes en Almería son los chinos, que ya son casi un millar.

Hasta la primera mitad del siglo XX la provincia de Almería tuvo un crecimiento discontinuo de población, pasando de pérdidas a ganancias de habitantes de un año para otro, de forma que en 1950 el censo oficial no era muy diferente al registrado en 1900. Sin embargo, desde la década de los años sesenta el número de los almerienses creció y creció de manera continuada hasta 2013. Según los datos de la revisión provisional del padrón municipal del Instituto Nacional de Estadística (INE), hoy se contabilizan 696.159 almerienses (354.113 hombres y 342.046 mujeres), lo que se traduce en un retroceso histórico en relación al censo del año pasado que fue de 704.219 personas. Los municipios de la provincia pierden en su conjunto un total de 8.060 vecinos, un 1,1% menos, el descenso más acusado de Andalucía, que ha visto caer su población en un 0,34% en el último año. Más de 50 años creciendo hasta llegar a un debilitamiento vinculado a la situación de crisis económica.

La provincia experimentaba una progresiva ganancia de peso dentro de la comunidad, apoyada en la población extranjera, y se encontraba a la cabeza de las provincias andaluzas que más había incrementado el censo junto a Málaga gracias a los intensos flujos migratorios recibidos durante el periodo de expansión, entre el año 2000 y 2008. Este segmento poblacional llegó a aportar hasta el 67% del crecimiento demográfico y fue determinante a la hora de lanzar la tasa de crecimiento anual a un 3,27% entre 2001 y 2007 frente al 1,42% de Andalucía y el 1,59% de España.

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