Un lenguaje peculiar con impronta propia en el balcón del Almanzora

  • Un profesor de Somontín ha recogido más de 150 palabras que sólo se utilizan en su municipio con el objetivo de que este vocabulario no se pierda y el visitante pueda comprender el significado

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"Niño, no seas más ciribulle y cómete ya el marinovea que me pones esculismá". Esta frase es ininteligible para la mayoría de los españoles e incluso los almerienses, excepto para los somontineros. En Somontín, conocido como el balcón del Almanzora, hay un vocabulario peculiar y propio que se ha ido forjando a lo largo de los siglos. Estas palabras autóctonas del municipio van ligadas a la sociedad y a sus costumbres como la matanza o su forma de vida como la agricultura.

Antonio Azor, profesor somontinero, sintió curiosidad por este compendio de vocablos que visitantes al municipio no lograban entender. Con afán de que estas palabras tengan continuidad y perpetúen en el tiempo, Azor comenzó a recogerlas hace más de diez años. "Este trabajo no es sólo mío, ya que somos bastantes amigos los que hemos ido aportando palabras y aparecen en la web de nuestro pueblo creada por Ramón Navío Pérez", comenta el profesor somontinero.

Pero este documento no está cerrado, ya que sigue aumentando con palabras con la aportación de todos los vecinos. "La única condición para que la recojamos en nuestro documento es que no aparezca en el diccionario de RAE de la lengua o que tenga un significado distinto", manifiesta Azor.

Estas palabras forman parte de la idiosincrasia de un pueblo, son un auténtico vocabulario que refleja la cultura popular del municipio y de la comarca. Estos vocablos permanecen en boca de muchos somontineros, aunque la mayoría son utilizados por personas mayores. "Los jóvenes usan menos estas palabras, pero espero que con este diccionario hagan más uso de ellas", espeta el profesor.

Los términos somontineros poseen una gran riqueza léxica y muchos surgieron por historias rocambolescas, son fruto del ingenio o nacieron por simples chascarrillos. El pueblo se ha encargado de perpetuarlos a través de su transmisión oral. El diccionario somontinero recoge 150 palabras, pero Antonio Azor siente especial atracción por algunos vocablos como 'hacer señal', 'marinovea', 'esfarillao', 'baldomera', 'botija', 'amuga', 'cuerva' o 'trasconejao'.

Una de las más curiosas es 'marinovea'. El origen de esta palabra es, según cuentan, que llegó un matrimonio a Somontín en época de matanzas. La pareja vio cómo despiezaban un cerdo y el marido señalando el solomillo dijo: "María no veas". Por ese azar de la vida, desde ese momento el solomillo quedó bautizado para siempre en Somontín como 'marinovea'.

Somontín es un pueblo con una gran afición cinegética, un municipio de cazadores. Así lo refleja la palabra 'trasconejao'. Se dice que llegó el dueño de un cortijo y le dijo al mozo : "¿dónde estaba el perro para ir a cazar?" Sabía que estaba por allí, pero no lo encontró y le dijo al amo: "está tras el conejo". Desde ese momento cuando en Somontín saben que algún objeto está en una habitación, por ejemplo, y no conocen exactamente donde está, se dice que está 'trasconejao'.

Un auténtico derroche de imaginación que forma parte del acervo cultural que debe seguir vigente en Somontín.

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