Ni "mamarrachos" ni "sinvergüenzas", sino los propios operarios

  • Una vecina guarda el trozo de espada de la escultura de Jairán Asegura que la rompieron los trabajadores durante el montaje y que lo comunicó al Ayuntamiento

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El alcalde de Almería, Luis Rogelio Rodríguez-Comendador, lamentó ayer la escasa durabilidad de la nueva escultura del Rey Jairán que el Ayuntamiento instaló el pasado el viernes a los pies de la Alcazaba. A las pocas horas aparecía con una parte de la espada tipo cimitarra arrancada de cuajo, pero no han sido ni "mamarrachos" ni "sinvergüenzas", como apuntaba el regidor, ni los "cuatro cafres" de turno, como presuponía el concejal de Cultura, Ramón Fernández-Pacheco. Una vecina asegura que fueron los propios operarios encargados de realizar la instalación los que, en un descuido, provocaron los daños. Lo puso en conocimiento del Consistorio y guarda, además, el trozo de espada como "me pidió el Ayuntamiento".

La escultura del Rey Jairán, de dos metros de altura y realizada en bronce por Grupo Mudarra Arte, pesa nada menos que 2.000 kilogramos, incluida la base. Para proceder a su montaje, dentro de la fuente existente al final de la calle Descanso, hizo falta el uso de una grúa. "Fue en el momento de la instalación, cuando la escultura se balanceó, golpeándose y rajándose la espada", explica esta vecina del casco histórico, barrio donde existe cierto malestar por la creencia generalizada de que al Rey Jairán lo han desarmado unos vándalos.

Las redes sociales se hacían eco de ello a las pocas horas del estreno de la escultura. El mismo sábado, entre otros, Amigos de la Alcazaba lo difundía en Facebook y la noticia, con los consiguientes comentarios, corrió como la pólvora. Entre los participantes, el propio concejal de Cultura que confirmaba que la estatua "apenas ha durado doce horas intacta" en esta red social, donde además indicaba que habían sido "desaprensivos", "cuatro cafres", los autores de este destrozo. Incluso apuntaba el edil la solución más apropiada para evitar futuros daños por posibles nuevos actos vandálicos: aprovechar la reparación para retocar el diseño, "acortando la espada y soldándola más al cuerpo".

Lo curioso es que, según esta vecina, se puso en contacto con el Ayuntamiento. "Llamé por teléfono al concejal -explica- y le comenté lo que había ocurrido, que los operarios en una torpeza habían roto la espada. Me pidió que guardara el trozo y me dijo que ya pasarían a recogerlo. Y como favor, lo hice". Esta mujer, que ha preferido no facilitar su nombre, custodia la parte desprendida de la escultura, la cual no tuvo inconveniente de mostrar a este periódico. "No han sido vándalos ni nada por estilo", mantiene molesta, como otros vecinos, por los comentarios que se han generado a raíz de la aparición del Rey Jairán parcialmente desarmado.

Sea como fuese, lo cierto es que la intención de los responsables municipales es proceder a su "inmediata" reparación, según confirmó ayer el alcalde en una rueda de prensa, donde también se inclinó por modificar esta parte del diseño escultórico para salvaguardar la figura del posible vandalismo.

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