La memoria de Almería lucha contra el olvido de Mauthausen

  • La figura de Antonio Muñoz Molina, prisionero del campo de concentración nazi, fue objeto de un emotivo homenaje por parte de familiares y amigos · Se cumplen 63 años desde su liberación

La memoria de Almería se alzó ayer con una única voz en contra del olvido de los horrores del campo de concentración nazi de Mauthausen en la playa de Las Almadrabillas. La imagen de Antonio Muñoz volvía a pasear por las calles de esta ciudad que tanto le gustaba, en un emotivo homenaje que contó con la presencia de importantes personalidades del mundo político, social y vecinal de la ciudad.

El monumento a las víctimas almerienses del exterminio nazi se vistió ayer con los colores de la bandera republicana para homenajear a Muñoz, a su familia, y a los 141 fallecidos en Almería que pasaron por el campo de concentración.

Pasadas las ocho de la tarde, más de un centenar de personas esperaban el momento en que el acto diera comienzo. Medios de comunicación, familiares y amigos se citaron para apoyar a los familiares de Muñoz, muerto en el año 2003 con la barbarie nazi grabada en la mirada. "Una mirada llena de tristeza que siempre le acompañó y que se fue con él a la tumba", manifestaba su hija, Dolores Muñoz, recordando los ideales por los que luchó su padre. Por eso aseguró no entender a quienes "quieren que pensemos como ellos a toda costa, sin dejar libertad de opinar".

El secretario general del Partido Comunista en Almería, Manuel del Pino, comenzó el acto leyendo un poema de Pablo Neruda, Almería, que el escritor chileno dedicó a la memoria de los fallecidos tras uno de los bombardeos más importantes a los que fue sometida la ciudad. La secretaria general de Izquierda Unida, Rosalía Martín, apostó en su discurso por una voz para los republicanos españoles "tras haber sido callada la suya por el franquismo". Además de ellos, también quiso dirigir unas palabras a los asistentes el secretario general del PSOE y consejero de Agricultura y Pesca de la Junta, Martín Soler, que abogó por levantar la voz por las injusticias en el mundo "que se ven en Guantánamo, en Ciudad Juárez y en tantos otros sitios".

Pese a que más tarde también habló la hija de Muñoz, el momento más emotivo de la noche llegó con las palabras de uno de los mejores amigos de Antonio Muñoz, Antonio Nieto, que no pudo reprimir las lágrimas cuando recordaba los últimos momentos de un compañero. "Nos animó a seguir luchando cuando él faltara", aseguró, "era una persona que se anticipaba a todo".

Mientras la banda de música municipal interpretaba el himno de Riego, la viuda de Antonio Muñoz no podía dejar de mirar el retrato realizado con arena de Níjar que el pintor Arnaud Berliez le había regalado y frente al que pasaron casi todos los asistentes para poder llevarse, en una fotografía, un recuerdo del almeriense nacido en Melilla.

Un ramo de flores amarillas, rojas y moradas, fue el colofón a una noche en la que los asistentes quisieron aplaudir el aguante de 142 almerienses recluidos en Mauthausen, "donde se entraba por la puerta pero se salía por la chimenea", como recordaba la hija de Muñoz.

De esos 142, sobrevivieron 110 que fueron liberados hace 63 años y a los que ayer los ciudadanos de Almería rindieron homenaje en la playa de las Almadrabillas, frente al monumento a aquellos que sufrieron las consecuencias del campo de concentración de Mauthausen donde un mes de octubre del año 2003, decidió quedarse para siempre, Antonio Muñoz Zamora.

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