Dos mujeres centenarias que vivieron la escisión de Bédar

  • Dolores Flores y María López vivieron la emancipación de Los Gallardos como municipio con entidad propia Ambas son historia viva de la localidad

Las dos mujeres fueron censadas en Bédar al nacer. Nacieron en Los Gallardos y Alfaix, respectivamente, cuando una y otra localidades eran barriadas bedarenses. Ambas han cumplido el siglo de vida, cien años, se dice pronto. Del candil a Arguiñano en el salón de casa, madre de Dios, qué no habrán visto estos ojos, que no habrá pasado por sus cabezas al pasar de la leña al butano de la Corberó. Ellas son testigos vivos del siglo de las maravillas y este es un breve retal de su historia particular.

El mismo año que Henry Ford inventa la cadena de montaje para la producción rápida de automóviles y los físicos Niels Bohr y Ernest Rurtherford descubren la estructura del átomo, nacen María López Hernández y Dolores Flores Simón en un punto del Levante almeriense donde a buen seguro no había rastro de un coche y mucho menos del átomo, chisme que entonces podía sonar a cosa mala.

María López, natural de Alfaix, casada con Francisco López Padilla, María trabajó dentro y fuera de casa lo que no está apuntado en los escritos, hasta de comadrona hacía, qué otra cosa podía hacer si nacían criaturas en Alfaix. Matriarca de cinco hijos, once nietos y quince bisnietos, María recuerda las coladas de ropa en el río, o el acarreo de agua hasta su casa con los cántaros.

Dolores Flores dice de ella que "soy una vieja de las que no dan tormento". En su casa de Los Gallardos, bien acompañada de la familia, Dolores no se pierde ninguna telenovela, para eso trabajó ya bastante durante años y años. Cuenta que en verano se iban a tomar el fresco bajo los álamos de la rambla, o a pasear por las cercanías del puente con los chicos de entonces. Conocía a su marido de casi toda la vida. Vamos, que los padres de Dolores fueron los padrinos de Andrés Torres. Ella nació en Los Gallardos y él en Bédar.

"He criado a mis hijos lo mejor que he podido", cuenta Dolores, "todos han estudiado, unos han sacado carrera, otros no han seguido pero se han buscado sus medios de vida para vivir bien". El marido de Dolores se dedicó al comercio y como entonces no había dónde sellar quinielas, un compañero de guerra le propuso que se hiciera cargo de las quinielas. "Teníamos un comercio en el que se vendía de todo, hasta farmacia". Cuando hubo farmacéutico en Los Gallardos, Andrés Flores le entregó todos los medicamentos.

Cuatro hijos, siete nietos y cinco bisnietos, una familia completa que no la deja ni a sol ni a sombra.

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