Las mujeres musulmanas reclaman su derecho a la libertad de expresión

  • La presidenta de 'Reporteros sin Fronteras', Maria Dolores Masana, dio una conferencia ayer en el salón de actos de la Escuela de Artes de Almería titulada 'La mujer musulmana en el Mediterráneo'

Dos orillas, dos realidades económicas, cientos de mujeres retenidas bajo las normas de unas leyes y el poder opresivo de un género opuesto. Ésta fue la realidad que se vivió ayer en la Escuela de Artes de Almería como inicio a La Fiestas de la Libertad de Expresión Entreculturas.

Bajo el título La Mujer Musulmana en el Mediterráneo, decenas de personas escucharon las palabras de la actual presidenta de Reporteros Sin Fronteras, María Dolores Masana Argüelles, quien lideró una conferencia donde se resaltó, entre otros aspectos, la necesidad de lograr la igualdad entre hombres y mujeres. "La mujer del Islam siempre ha estado sujeta a unas normas, desde que nace hasta que muere. Estas reglas, también conocidas como leyes de familia y que corresponden simbólicamente con nuestro código civil, hacen que la mujer se mantenga como un ser menor de edad durante toda su vida", admitió Masana, ante un público con diversas inclinaciones culturales.

Especializada en política árabe y enviada especial en numerosos acontecimientos y conflictos de la región, esta periodista de pluma, como se considera a sí misma, y con 40 años de oficio a sus espaldas, ha aprendido a amar y a entender la cultura musulmana. "Lo respeto e intento comprenderlo desde esta orilla. Siempre lucharé porque estas mujeres consigan tener algún día los mismos derechos que los hombres. Todos somos iguales, a pesar de nuestras diferencias geográficas", dijo.

Masana denunció de igual forma algunos comportamientos que se están llevando a cabo en la sociedad actual. Por ejemplo, que se haya negado la entrada a la escuela a algunas alumnas que llevaban velo a sus clases. "Me parece una barbaridad. Creo que debe ser observado al igual que un piercing, un tatuaje o una cruz. Creo que todo el mundo puede llevar lo que quiera. Lo importante no es el velo, sino lo que lleva debajo, en su mente. Creo que la solución sería muy fácil: El quiera que lo lleve y el que no, que lo deje en casa".

Transcurrían los minutos y las palabras del discurso de Masana desprendían cada vez más emotividad. Sus viajes, sus experiencias, su unión con el mundo musulmán arrancaron unos gestos de inconformidad que condenaba cualquier antónimo de lo que hoy se conoce como libertad de expresión. "Desprecio todo lo que tenga que ver con el verbo imponer. La mujer en el Islam está acostumbrada a él desde que nace. Es la educación que han recibido, pero ahora se dan cuenta de que también pueden disfrutar de sus derechos. Nosotras, las mujeres europeas, también lo hemos sufrido, aunque en menor medida. Quiero decir que, por mencionar un ejemplo, no podíamos votar hasta no hace mucho y siempre debíamos tener el permiso de nuestros maridos antes de realizar cualquier actividad", aseguró, haciendo referencia, además, al año 1933, cuando las mujeres pudieron votar por primera vez en España.

Uno de los principales problemas que sufre el régimen islámico es, según la periodista, la falta de revisionismo. Al igual que la situación de la mujer en España ha cambiado a mejor durante los últimos 20 años, la mujer musulmana puede y debe alcanzar el mismo nivel. "La mujer debe ser igual de libre que el hombre. Deben dejarse atrás algunas normas que las someten a sus leyes familiares porque están siendo privadas de su libertad", exclamó.

Al finalizar el acto se hizo entrega de su último libro Princesas del Islam, donde hace una profunda reflexión sobre la situación de la mujer en el mundo islámico.

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