Dos neardentales reviven el Paleolítico

  • Cientos de vecinos acudieron a la plaza para celebrar una fiesta troglodita que se conmemora desde hace diez años · Los protagonistas representaron a los primeros espeleólogos que hubo en la historia

Atónitos y perplejos se quedaron los centenares de personas que a primera hora de la noche del pasado sábado paseaban por la plaza del Ayuntamiento de la localidad de Sorbas. No era para menos. Dos hombres de Neardental, totalmente desorientados y tan desconcertados como los propios vecinos, sin saber cómo habían dado un salto de miles de años en el tiempo: del Paleolítico, más o menos, a día de hoy.

Tras los primeros tanteos por parte de unos y otros se disiparon las recíprocas desconfianzas hasta el punto de que los otros y los unos comenzaron a intercambiar saludos, preguntas y cuestiones varias acerca de cómo se vivía antes y cómo se vive ahora. Y que nadie pregunte por el sortilegio, pero el caso es que todos se entendían. Maravillas que de cuando en cuando suceden. A estos dos neardentalenses había que ponerles nombre, así que pongamos que se llaman Antonio y Miguel. Ya, para hacer la filiación completa, pongamos que los apellidos son González Padilla, que son hermanos, y que provienen de la Cueva de las Ventanas de Piñar, un pueblo granadino famoso porque en la primera semana de agosto se celebra allí la 'fiesta troglodita' desde hace diez años. Ellos, Miguel y Antonio, representan a los primeros espeleólogos que hubo en la historia: los hombres de las cavernas. Sus argumentos son de peso y un natural apabullante. "En el exterior la climatología era adversa, así que entro en la caverna o muero. ¿Y qué había fuera para que el hombre se guareciese en la cueva sin saber lo que había dentro? Piénsenlo y verán que era más seguro estar dentro". Para ellos, para los trogloditas, lo esencial era el fuego: les daba calor, ahuyentaba alimañas, permitía ver en el interior de la caverna, pero, además, entre su escaso equipaje, llevaban herramientas de caza, de pesca, para cortar, para triturar y para cortar.

Miguel, Antonio, hágannos una caridad ¿cómo se vivía sin móvil, sin ordenador, sin internet? "En la gloria, se vivía en la gloria. No necesitamos esos artilugios que acabamos de ver y que no entendemos para qué sirven. Nosotros somos nómadas y nuestro GPS es el excremento de los animales, con seguirles la pista sabemos adónde nos dirigimos, sabemos que es tierra firme y que cuando los encontremos tendremos comida". Todo, absolutamente todo lo que utilizan nuestros ya amigos neardentales es natural, desde el pegamento a la forma de hacer conservas. Por ejemplo, la caza del conejo, tan simple como eficaz: "buscas la madriguera, coges varias piedras de un tamaño que bloqueen la entrada y nos vamos; un sueño después, volvemos en contra del viento y colocamos las piedras dentro de la madriguera. Y no seguimos porque si lo contamos todo nos van a dejar sin conejos". Y así, cómo coger miel de una colmena sin que te piquen las abejas y un sinfín de artimañas que llevan a la conclusión de que eran prehistóricos pero no tontos.

Miguel y Antonio González Padilla recrearon la vida de los neardentales en las Jornadas de Exploración y Topografía que el Grupo de Trabajo de Sorbas está desarrollando en el municipio sorbeño y cuyo objetivo es, como explica el espeleólogo Alain Timbaul, "topografiar algunas de las más de 2.000 cuevas que hay en esta zona. Nos hemos reunido espeleólogos de distintas zonas de España y hemos formado equipos de trabajo para investigar. Después extraeremos conclusiones que serán incorporadas al informe que elaboraremos". Alain Timbaul explica que En busca del Fuego es la escenificación de cómo el hombre prehistórico hacía fuego 'sin mechero'. Hasta mañana, alrededor de cien espeleólogos efectuarán trabajos topográficos.

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