"La negociación está pendiente de que Marruecos la retome"

  • Soler afirma que las reuniones están paradas técnicamente, desde primeros de enero, último encuentro · Reconoce que la manifestación sirve de apoyo como "elemento de presión"

La Unión Europea negocia con Marruecos un nuevo Acuerdo de Asociación para renovar el actual, vigente desde 2003. Tras la manifestación del sector ayer, el consejero de Agricultura, Martín Soler, repasa la actualidad del ramo.

-A día de hoy, ¿cómo se encuentra el proceso de negociación entre la UE y Marruecos?

-El proceso de negociación que habitualmente hace la Unión Europea es lento y complejo. Porque armonizar los intereses de 27 estados con un tema tan sensible como la agricultura, en el que muchos estados pueden tener intereses distintos, hace que los procesos sean largos, lentos y complejos técnicamente. Hay que tratarlo producto a producto, contingentes, kilos, etc. En ese sentido, la negociación está parada, técnicamente bloqueada.

-¿Quién la tiene bloqueada, Marruecos?

-En principio está pendiente de que Marruecos quiera iniciar las negociaciones. Están paradas porque la Comisión Europea no ha accedido a las peticiones de Marruecos. La Comisión está defendiendo las posiciones que son propias y de interés del sector, de la Junta de Andalucía y del Gobierno de España. De hecho, en la reunión de Madrid del 25 de febrero se pudo comprobar un amplísimo consenso en las reivindicaciones. El Gobierno y la Junta hemos asumido el planteamiento de las organizaciones y es lo que se le ha trasladado a la comisaria Fischer. Todo ello, desde noviembre, que tuvimos una reunión el presidente Chaves y yo con la comisaria y le dejamos por escrito un informe con el impacto que tendría en la agricultura andaluza y almeriense en empleo o calendarios si se cambiasen los actuales criterios del tratado. Eso no significa que a nivel técnico haya contactos, eso es una cosa normal.

-¿Significa que son los técnicos, que no los políticos los que están manteniendo contactos?

-Así es, y tampoco mucho. Después de Reyes hubo un contacto en Rabat y no ha vuelto a haber ninguno.

-El sector se manifestó el 18 y lo ha vuelto a hacer ayer...

-La manifestación es completamente legítima, es una expresión de la libertad que tiene el sector. Además, nos da apoyo y fuerza, es un elemento más de acción en la presión que le estamos haciendo a la comisaria europea. Es un apoyo a las posiciones del Gobierno de Andalucía y de España porque lo que dicen ellos es lo que decimos nosotros. Otra cosa es mi deseo de que transcurra de una manera festiva, reivindicativa, sin ningún conflicto, sin incidencias que trasladen una imagen negativa de conflictividad social de la provincia de Almería.

-Al margen de la negociación, la clave pasa por la concentración de la oferta, ¿no es así?

-El sector tiene que avanzar en varios caminos a la vez y tiene que saber que hay cuestiones que dependen de él y el Gobierno está dispuesto a acompañarlo, a estimularlo, a ayudarle. Son cuestiones que tienen que ver con la modernización de nuestros invernaderos, pero aparte, que permita mejorar la productividad y abaratar costes. Ese es un camino estructural y también lo es avanzar en la concentración de la oferta, que podamos regular en origen la oferta. Por una parte, es defensa de la calidad del producto y de los consumidores y, a la vez, ganamos dimensión, para ser más fuertes. Ese es el rumbo y no se debe variar porque ahora el tomate valga más o valga menos o porque tengamos un problema con Marruecos. Independientemente, hay que defenderlo, por supuesto que hay que pedir que se cumplan las condiciones en Marruecos, pero el rumbo es ese. Nuestro deber es, cuando el agricultor ve las orejas al lobo porque caen los precios, se moviliza y, cuando suben, se olvida; entonces la Administración y las organizaciones agrarias deben trasladar el mismo mensaje y todos son complementarios. Y hay un tercer elemento: la reorientación al modelo productivo de lucha biológica y producción integrada, que es muy importante como modelo de calidad y sostenibilidad.

-Ya hay empresas que han mostrado su interés por esa unión...

-No puedo dar nombres, esa información la deben generar las propias empresas o cooperativas. Pero hay un proyecto muy maduro de cinco o seis cooperativas que pueden constituir, probablemente, la primera empresa comercializadora de Almería. Puede ser la primera empresa del mundo en comercialización de productos producidos por ellos mismos, de autoproducción, en fresco.

-Tendrían así todos los eslabones de la cadena cubiertos

-Eso es. Después hay otro proyecto un poco más en fase de meditación y otro con una dimensión regional donde algunas empresas de Almería podrían entrar en procesos de colaboración con otras cooperativas de otros sectores: aceite, lácteos, aceitunas, etc.

-Por sectores, esta semana ha participado en la feria de cítricos y fresa en Cartaya. Esta última ya ha comenzado a implantarse en Almería. ¿Es un buen camino la diversificación?

-Claro que sí. El cultivo de fresa en Almería está en una fase de investigación para probar la tecnología, que es cara, y abaratarla. Tenemos que buscar la tecnología que compense el incremento de la productividad, en kilos, calidad, peso y valor, con el coste de la inversión. Está en una fase muy experimental de desarrollo tecnológico, reducción de costes, ver en qué semanas se produce, controlar las condiciones climáticas exteriores para producir cuando no haya fresa en otras zonas. La agricultura de Almería tiene un camino complementario en la diversificación. Lleva haciéndolo toda la vida. Quizá ahora tocaría una parte más ligada a nuevas variedades, que tengan más sabor, con elementos funcionales, es decir, principios bioactivos, que intensifican propiedades preventivas de la salud. Ese es el camino y creo que por ahí vamos a avanzar.

-Los cítricos también atraviesan una mala racha. Una salida podría ser la anunciada marca regional propia. ¿En qué fase se encuentra?

-Estamos ya en 74.000 hectáreas de cítricos en Andalucía, hemos superado a Rusia y estamos creciendo. Valencia va disminuyendo y Andalucía va creciendo. El valor de la producción de cítricos ha llegado casi a los 450 millones de euros en un año, muy localizado en la zona de Palma del Río (Córdoba), Valle del Guadalquivir, la zona de Huelva y el Andarax en Almería. El objetivo es apoyar al sector para que produzca variedades adaptadas al gusto del consumidor y que le permitan ampliar el calendario, para no concentrarlo en meses concretos y no tener precio. Estamos trabajando en proyectos de investigación conjunta, de diversificación. También estamos en un proceso de reestructuración del sector, tenemos una Orden en marcha con la que damos hasta 12.000 euros a fondo perdido si un agricultor arranca sus árboles, pero los vuelve a plantar, o reinjerta los que tiene, para buscar variedades más ligadas al consumo. Y otra línea de trabajo es ligar una parte de la producción a las empresas de zumo. En Almería tenemos cítricos del Andarax, en Sevilla y Huelva tenemos varias iniciativas, Pascual, Zumos Vega o Carrión. La clave, intentar la verticalización del proceso, producir, hacerlo bien, diversificar y elaborar para quedarnos con el valor añadido. Y, sobre todo, organizar la oferta, pues sólo el 5% se comercializa a través de OPFH's. Es muy significativo el modelo que se está siguiendo en Almería, especializado en agricultura ecológica. La naranja ecológica y su zumo se está pagando más caro que el convencional y ese es un camino para que Almería se especialice.

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