Un noche de lujuria, avaricia, gula y danza en el Auditorio

  • Producciones Imperdibles representó 'Los 7 peca2 capitales' con pantallas, cuatro bailarines y una narradora · Al final se mostraron imágenes para impactar al público

Lluvia de billetes para romper el saco de la avaricia, relaciones sexuales con el mismo género para potenciar la avaricia y fomentar la propia belleza para aumentar la vanidad son algunos de los pecados capitales que se representaron con danza en el Auditorio Municipal a cargo de la compañía Producciones Imperdibles.

Los 7 peca2 capitales quiso alejar a los asistentes de la clasificación católica de los pecados para reconocerlos como pasión humana y planteando alguno más: Ira, soberbia, vanidad, envidia, avaricia, gula, lujuria y pereza.

Grandes proyecciones audiovisuales en los laterales sirvieron para acompañar la representación de estos pecados capitales, y el centro del escenario disponía de unas cuadrículas que servían como espectáculo audiovisual y para que los bailarines entraran y salieran de escena.

Antes de comenzar con la representación de las pasiones humanas, una serie de puertas antiguas aparecían en las cuadrículas y cada espacio que se abría, aparecía un pasaje relacionado una obra pictórica.

Una narradora y cuatro bailarines hicieron un repaso por los pecados capitales, dando paso a cada espectáculo que dejó espacio para la libre interpretación, en muchos de los casos, de los asistentes.

La ira arrancó la representación. Los bailarines impregnaron en sus pasos y gestos fuerza y, en muchos momentos, descontrol. La música ofrecía una serie de efectos para recalcar los instantes de más rabia.

La envidia se quiso representar imitando gestos de su propia imagen en la proyección, demostrando que son capaces de repetir esos pasos de baile.

La soberbia se mostró mediante los bailarines con el orgullo. Una bailarina se mira al espejo y no repara en los demás, una representación muy visual. En este momento, la danza clásica alcanzó su máxima expresión.

La lujuria fue el pecado que consiguió los primeros aplausos de los espectadores. El deseo se pudo ver en escena, los bailarines se desnudaron, se tocaron todos los rincones de sus cuerpos y se besaron entre todos, no importaba el sexo.

Una bailarina dormida y un bailarín arrastrando de ella sirvió para simbolizar la pereza. Dos sumos consiguieron traer los momentos más divertidos del espectáculo y giraron y bailaron para mostrar la gula.

Dos mujeres de compras y el narcisismo representaron la vanidad y una lluvia de billetes por el escenario y, posteriormente, por el Auditorio rompieron el saco de la avaricia.

Tras representar estas pasiones humanas, se ofrecieron una serie de imágenes de lo que éstas habían provocado en el mundo con rostros conocidos y hechos que han sido noticias. Un espectáculo que dio que pensar a los asistentes y que predominó por la originalidad al representar las pasiones.

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