Las noches del fuego y la pólvora se despiden hasta el próximo año

  • Los cebolleros han quemado decenas de miles de carretillas · Jornadas para el reencuentro y la adrenalina a flor de piel

Los carretilleros y carretilleras de Olula del Río despedían el domingo y hasta el año que viene, la fiesta del fuego y la pólvora. Los cebolleros han vivido intensamente su pasión por las carretillas y tanto la noche previa a San Sebastián como la madrugada de San Ildefonso, se quemaron miles de decenas de carretillas por las calles del centro de la localidad, sin que se produjeran mayores incidentes. Así lo confirma el Presidente de la Asociación de San Sebastián y San Ildefonso, Ramón Fenoy, que se encarga de repartir todo el material, y cuyos socios se implican durante los días de fiesta, para que todo salga perfectamente. "Estamos muy satisfechos, la gente ha disfrutado y como siempre han sido noches emocionantes. Apenas hemos tenido algunas quemaduras, pero esto forma parte de la fiesta, de hecho yo me he quemado un poco el pie, pero son gajes del oficio" explica Fenoy que todavía ayer cojeaba debido a la quemadura de una carretilla que se le enganchó en una de las piernas.

En este pueblo del Almanzora la mayoría de sus vecinos siente esta fiesta como algo intrínseco de ser olulense. Es habitual ver a padres con niños de corta edad, acompañarlos e iniciarlos en el gusto por el fuego. Un ejemplo de ello, es Juan Andrés Masegosa y Raquel Reverte, los padres de Álvaro que con apenas seis años ha quemado carretillas de Suflí ambos días. "A nosotros nos gusta y a nuestro hijo también, de hecho desde que tenía tres años, lo traemos y quema sus propias carretillas. En Olula es una tradición y nosotros queremos que nuestro hijo aprenda también a disfrutarla, siempre dentro de la responsabilidad de saber que hay que tomar las debidas precauciones", explica Juan Andrés, orgulloso del pequeño Álvaro que debidamente ataviado con mono, casco, gafas y su pequeño talín de madera para guardar las carretillas, quemaba carretillas la tarde del pasado domingo.

Ambos días se iniciaban las actividades con la chocolatada infantil en la Plaza del Ayuntamiento. Los más pequeños han merendado bollos y chocolate caliente antes de quemar sus carretillas en la Plaza del Ayuntamiento.

A las diez de la noche repicaban las campanas, y varias tracas de gran potencia avisaban del inicio de la fiesta de la pólvora. En las esquinas las hogueras comenzaban a encenderse y los vecinos a preparar la carne y el vino del país para vivir una noche cuanto menos intensa. Y es que las noches de carretillas son momentos para el reencuentro, para las risas, para disfrutar en compañía de los amigos y este es otro de los aspectos que hacen, además de la pólvora, que ningún cebollero quiera faltar, al menos una de las noches.

El casco antiguo de Olula se transforma, la procesión nocturna marca el paso de cientos de olulenses. En grupos de amigos van haciendo paradas en las hogueras, donde reponen fuerzas para continuar la marcha durante toda la noche.

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